Christián Gutiérrez

Por Christián Gutiérrez/@christian_gtz

Hace muchos años que Michoacán no despega con mayor fuerza hacia un progreso estable, como el que muestran las democracias industrializadas más avanzadas del mundo. Lo paradójico de esta situación, es que la entidad tiene demasiado para lograr en el mediano plazo este progreso. Michoacán tiene recursos naturales suficientes, que pueden ser utilizados para crear y potenciar resortes de desarrollo; diversos climas, en donde puede producirse casi cualquier producto; historia, pues es la cuna de la Independencia de México e historia milenaria originada en el México prehispánico; tiene monumentos arquitectónicos, admirados por propios y extraños; tiene pueblos mágicos, como pocos lugares del mundo; y tiene otros elementos tangibles e intangibles, considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad. En realidad, Michoacán lo tiene prácticamente todo, pero hace falta voluntad para salir adelante y combatir los excesos.

¿Y por qué digo esto? Hoy Michoacán vive una severa crisis en sus finanzas públicas desde hace más de 6 años, cuando el entonces Gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo Figueroa, recibió un gobierno en franca crisis -profundizada por él mismo-, producto de los excesos en el ejercicio del poder de parte de Lázaro Cárdenas Batel y de Leonel Godoy Rangél.

Estos dos gobernadores del PRD sumaron 10 años de gobierno en los cuales, entre otras cosas, incrementaron la nómina de manera exponencial y cedieron a la presión de grupos magisteriales, entregando canonjías económicas disfrazadas de prestaciones y compensaciones laborales. Entre otros factores, este incremento desmedido de la nómina y de privilegios a los sindicatos del sistema educativo, es lo que hoy tiene las finanzas públicas estranguladas.

Y esto, apenas es un esbozo de lo que se vive en Michoacán y los efectos de aquellos excesos de gobierno. Hoy Michoacán ya no encuentra la puerta de salida a sus problemas financieros y de desarrollo. Hace casi 15 días, los profesores adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tienen paralizado el sector educativo del Estado, tienen bloqueadas vías del tren, lo cual está paralizando el sector productivo de buena parte de la entidad, y mantienen bloqueadas Presidencias municipales y oficinas públicas del Poder Ejecutivo Estatal, lo cual está impidiendo el ingreso de impuestos, derechos y aprovechamientos y la prestación de servicios públicos de parte de los Ayuntamientos.

¿Qué exigen los maestros? Exigen más de 5 mil millones de pesos para levantar sus bloqueos, asegurando que es dinero que se les debe porque lo han devengado y porque son “acuerdos” logrados con anteriores gobiernos estatales y federales. Con franqueza, no lo dudo.

La pregunta obligada es, ¿por qué el Gobernador Silvano Aureoles Conejo no les da el dinero y se libera de problemas? La respuesta me parece sencilla y de sentido común: porque no hay dinero.

Hace apenas unos días se les entregó a los maestros la primera quincena de enero 2019 y se les aseguró que la segunda quincena de enero se les estaría depositando lo antes posible. A cambio, el Gobernador pidió levantar los bloqueos para dejar de perjudicar a los michoacanos, que no son responsables de nada y no tienen por qué sufrir las consecuencias.

¿Y por qué no levantan los bloqueos si ya se les está pagando? Porque simplemente, han visto la coyuntura para obtener una cantidad multimillonaria, que ya la quisiera cualquier gobierno para inversión productiva. La gente de la CNTE fue aliada en campaña del hoy Presidente López Obrador y el momento para cobrar la factura de alianza es ahora o nunca.

Además, el momento es propicio si se considera que la relación entre el Presidente de México y el Gobernador de Michoacán no es tan sólida como se necesita.

De hecho, no aprecio solución en lo inmediato. El Gobierno de Michoacán no tiene dinero y el Gobierno de la República ya encontró un argumento para no intervenir en la solución de una parte del problema: el Gobierno de López Obrador asegura que no intervendrá para quitar los bloqueos en vías del tren -a pesar de que esto es delito federal, considerado así en el artículo 167 del Código Penal Federal- para no reprimir a los maestros.

¿Qué sigue? Bueno, me parece que hasta el momento hay cosas muy claras: con los bloqueos de la CNTE, se han generado pérdidas por 7 mil 500 millones de pesos en los sectores acerero, automotriz, alimenticio, químico, agrícola, cementero y energético, pero además, se han dañado severamente las actividades en los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo.

En los casi 15 días de bloqueo, hay 180 trenes con 8 mil 200 contenedores detenidos, dentro de las cuales hay más de 2 millones de toneladas de insumos y productos, incluidos 300 mil barriles de gasolina y diésel que no pueden llegar a sus destinos en diversas entidades de la República mexicana.

Por esto que señalo, es que es evidente que hay quienes buscan desestabilizar a Michoacán.

Hay muchos temas que resolver sin duda, y uno urgente, es saber cómo se gobernará en el sexenio de López Obrador en materia del Estado de Derecho. A los huachicoleros no se les detuvo para no “reprimir al pueblo”, dijo López Obrador. A los profesores que bloquean vías del tren no se les detiene para no “reprimir al pueblo”, dice la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Esto solo envía una señal muy clara: “aunque cometas delitos, establecidos así en las leyes mexicanas, no se hará nada, porque no se piensa reprimir al pueblo”.
Michoacán vive una crisis financiera muy severa que podría irse resolviendo con un acuerdo y esquema concreto de pagos al magisterio, porque además debe ser así; pero también, levantando los bloqueos para no dañar más a los michoacanos. Al pueblo no se le reprime, dice el Gobierno federal, pero los aliados de este si reprimen el desarrollo de los michoacanos.

* El autor, es politólogo y abogado.
@christian_gtz