Queridos hermanos, me alegra mucho saludarles en este tiempo, de esta cuesta de enero y me preocupa y de alguna forma lamento que tengamos que estar hoy en estas circunstancias de mayor cuidado, de mayor responsabilidad, de mayor esfuerzo para que evitemos los riesgos de contagio de esta pandemia del Covid-19.

Los invito a todos para que pongamos nuestro mejor esfuerzo, y en medio de esta circunstancia adversa, nos mantengamos con paz en nuestro corazón, con alegría, con seguridad y confianza; que la vivamos en nuestro interior y la sepamos compartir con nuestros hermanos.

Primero, no pierdan de vista de tener a Dios en primer lugar, que Dios sea el centro de nuestra vida; esto no lo olvidemos y esforcémonos porque tengamos la presencia de Dios como algo permanente en nuestra vida.

Estemos con el recuerdo constante de amar a nuestro prójimo, ama a tu prójimo, esto es algo que siempre reconforta y da grandes satisfacciones, la disposición y el empeño para amar a nuestro prójimo, también piensa mucho, no llenes tu corazón de rencores, evita los rencores, ve con comprensión, con aceptación, cualquier situación que otro hermano diga, haga o que a ti no te parezca.

Sé muy generoso en la generosidad, como la expresión del amor que uno da siempre da satisfacción y llena de paz, vive con sencillez el ser sencillos, como siempre Cristo nos lo recomienda humilde y sencillo, será un apoyo muy significativo, sobre todo en momentos de crisis.

También algo muy importante, perdona rápidamente cuando te sientas ofendido, cuando sientas que hubo alguna herida en tu corazón, perdona y con una expresión de este perdón, sea amable, sé muy comprensivo con el otro y también sé muy responsable.

Espero que estos sencillos consejos les puedan ayudar para que caminemos con la mayor paz, con la paz de Cristo en nuestro corazón en medio de la adversidad que nos presenta la pandemia que vivimos, pongamos todos nuestro mejor esfuerzo, seamos responsables, cuidémonos, seamos solidarios y serviciales con nuestros hermanos.

Los bendigo a todos y los invito para que se sientan con la paz de Dios, Señor este ustedes y la bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.