Buen día, amigos de Mimorelia. Con la reciente apertura de Espacio Emprendedor se me han acercado muchas personas interesadas en emprender un negocio, pero algunos han manifestado mucha inquietud respecto a si realmente pueden convertirse en emprendedores, si tienen las características que se requieren para ello.

Amable lector, ¿alguna vez te has preguntado qué aptitudes debe tener una persona para tomar las riendas de su economía? ¿Has pensado que tal vez en tu naturaleza no está escrito ser empleado toda la vida sino ser jefe o empresario?

¿Acaso puede obtenerse una especie de “ADN emprendedor” que defina a ciertas personas? Considero que existen algunas características comunes a los emprendedores exitosos, tales como innovación, visión, pasión, confianza, creatividad, ambición y decisión para hacer que las cosas sucedan, incluso rompiendo paradigmas y siendo disruptivos.

Cada característica que define el perfil del emprendedor complementa a la otra y hace más fuerte la relación entre la capacidad de estrategia, la energía emocional para concretar un negocio y el poder de convocar y contagiar de la entrega a otros miembros de la empresa. Por ello, es importante comprender cómo funciona cada cualidad y qué representa en el espíritu de los emprendedores.

Es importante que el emprendedor sea alguien con disposición a tomar riesgos, ya que, por ejemplo, dejar un trabajo seguro e iniciar una empresa implica inestabilidad de ingresos antes de arrancar y la pérdida de prestaciones, como seguro de gastos médicos. Ese vacío entre crear algo nuevo y dejar un puesto seguro no es fácil, pues no todas las personas están dispuestas a dejar de lado la seguridad de un trabajo en una empresa establecida.

Una vez superada la incertidumbre, en la etapa de lanzamiento, los emprendedores se caracterizan por la pasión y entrega en lo que hacen, así como la decisión para enfrentar los obstáculos que se presenten en el camino. Más que un don o virtud, la pasión es el motor para alcanzar las metas trazadas.

Otra característica común en los emprendedores es la visión para tener una perspectiva a largo plazo, analizar propiciamente las necesidades del mercado y concebir un proyecto sustentable a futuro. Es decir, tener las aptitudes para crear un concepto que funcione y se mantenga, máxime en los tiempos actuales, en que para ser empresario es casi inevitable competir en la economía global de mercado.

La creatividad e innovación son elementos fundamentales en este camino, así como el liderazgo, ya que el emprendedor debe aprender a dirigir un equipo, tener iniciativa y tomar decisiones. La determinación y la constancia que se requieren son la fuerza que afianza los elementos del ADN emprendedor.

Peter F. Drucker, considerado el padre del management, decía que los líderes que trabajan con mayor eficacia nunca piensan como un “yo”, sino como un “nosotros”, considerando a todos los miembros de su equipo, y esta es otra cualidad de los emprendedores exitosos, que entienden las ventajas del trabajo en equipo y en funcionar como grupo.

Podría extenderme mucho en este tema, pero de manera general creo que sí hay un ADN del emprendedor, pero también estoy convencido de que los emprendedores no nacen, sino que se hacen. La genética poco tiene que ver con la capacidad de decidir cambiar el futuro de la economía personal.

No todos los casos son iguales y existen experiencias atípicas de emprendedores que no cumplen con todas las características y su trayectoria ha sido poco tradicional; sin embargo, al final lograron “hacer que las cosas sucedan”, cristalizando ideas y sueños que parecían poco viables.

Por eso, en mis próximas colaboraciones les daré a conocer a varias emprendedoras y emprendedores michoacanos que han logrado triunfar en diversos campos, cuyos casos de éxito he conocido desde la Secretaría de Desarrollo Económico.