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En Cherán hay 300 familias que se dedican a esta actividad de recolectar resina (Foto ilustrativa: redeamerica.org)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El virus del Covid-19 no solo afecta a la salud, sino que tiene otros efectos en otros sectores, tal es el caso de las familias recolectoras de resina de pino en Michoacán, las cuales han visto reducido sus ingresos económicos, no cuentan con apoyos gubernamentales y está en riesgo el cuidado de sus bosques.

En una conferencia virtual, Rosa Isela Soto, quien pertenece familia recolectora de resina de pino en el ejido de “Mata de Pinos”, en el municipio de Hidalgo, compartió que en dicha zona hay 120 familias que se dedican a la actividad desde hace más de 50 años, pero desde hace cinco meses no tienen ingresos porque pararon la producción por la pandemia y viven una situación crítica, debido a que incrementaron los asaltos y la tala ilegal en sus bosques.

Expuso que las autoridades aún no se acercan a este sector para apoyar a las familias, que producen 200 toneladas al año de resina, generan una derrama económica por alrededor de cuatro millones de pesos para las familias, en la que su actividad no implica derribar un solo árbol, pese a que, explicó, las condiciones climatológicas en la zona son complicadas, y la temporada “alta” es de marzo a junio.

(Foto ilustrativa: redeamerica.org)

A su vez, Olga Leticia Enríquez, quien es originaria del municipio de Cherán, platicó que en dicha región hay 300 familias que se dedican a esta actividad de recolectar resina del pino, en donde se estima que cada una obtiene aproximadamente 350 kilogramos al mes, y de las ganancias el 70 por ciento son utilizadas para la alimentación y el 30 por ciento es para gasto de vivienda, educación y vestimenta.

Aunque, dijo, con el inicio de la pandemia la compra de resina empezó a disminuir al grado de no tener ventas; por lo que ante dicha situación comenzaron con la recolección de alimentos en traspatios y bosques, pero conforme pasa el tiempo se agotan.

Olga mencionó que otros optaron por salir a municipios a trabajar, como es el caso de Jacona en una empacadora de fresa, en el que el tiempo de las jornadas son 12 horas, se trasladan en camiones; por lo que aumenta el riesgo de contagiarse de Covid-19, así como a familiares y personas de la comunidad.

Agregó que además por la pandemia han tenido que “abandonar” los bosques con dos mil árboles, por lo que hay la preocupación de que sean talados y al terminar la emergencia sanitaria ya no puedan trabajar en esa actividad.

Por: Josimar Lara/SJS