Feliz 478 aniversario: los “elefantes blancos” de Morelia

En medio de los festejos, todo moreliano conoce de cerca las obras que prometieron mucho pero nunca se concluyeron. Hoy MiMorelia.com comparte algunas de ellas

Por: Eduardo Pérez Arroyo

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El proceso suele ser el mismo y se repite con pocas variaciones: una administración asume, promete iniciar el despegue definitivo de Morelia y anuncia obras de infraestructura y proyectos emblemáticos diseñados para tal fin. Años después las promesas de campaña avanzan a cuentagotas, ya fueron ejecutadas con prisa o, sencillamente, se esfumaron.

En la Morelia de hoy, flamante patrimonio de la UNESCO, abundan los proyectos fallidos que ya son parte del paisaje urbano. Todos, además, conforman un pedazo de la identidad de la ciudad porque casi cualquier moreliano sincero tiene alguna historia o interpretación personal sobre ellos. En el 478 aniversario de Morelia, este medio recopiló algunos de los más característicos.

Fuente danzante de la Plaza Ocampo

La mandó construir Fausto Vallejo en 2010, cuando era alcalde, para conmemorar el bicentenario. Duró cuatro años y el sistema falló. La reinauguró Alfonso Martínez, con colores sicodélicos, en agosto del 2018. Hoy, tras 15 millones de pesos de inversión, acusaciones de desfalco y miles de horas de trabajo, la fuente danzarina ya no existe: en noviembre del año pasado manos anónimas robaron la maquinaria que las impulsaba.

Ciclovías del boulevard García de León

El ejemplo perfecto de una obra mal concebida, mal planificada y mal ejecutada. Las construyó Wilfrido Lázaro Medina a fines de julio del 2015 para cumplir una de sus promesas de campaña. Apenas dos semanas después, el edil entrante Alfonso Martínez ordenó quitarlas. Todos celebraron la medida. La flamante ciclovía nunca fue tal: en realidad se trataba de simples líneas de pintura marcadas en el pavimento, sin un desnivel o barda que la separara del paso de los vehículos. La obra generó la ira de los automovilistas, una irreversible sensación de soledad y tragedia entre los abandonados ciclistas y la burla ­–y cientos de memes– entre los morelianos.

Feria Nacional del Libro y la Lectura de Michoacán

Un proyecto fallido por donde se le mire. Cambios imprevistos de sede, de fechas, de expositores, intentos de colgarse de las visitas –y el dinero– que atraía el Festival Internacional de Cine de Morelia, y muchos, pero muchos reclamos de los libreros por las cuantiosas pérdidas, en 2019 ya no se hizo más. El argumento: no hay presupuesto. Morelia, ciudad de numerosos librerías, talleres literarios y miles de universitarios, aún no es capaz de tener su propia feria del libro.

Centro de Convenciones y Exposiciones

Un proyecto que amenaza firmemente con destronar al Teatro Matamoros debido a su impacto en la ciudad. Anunciada como obra que atraería reuniones y foros, que legaría a la ciudad un espacio de primer mundo y que convertiría a Morelia en uno de los principales destinos empresariales del país, hoy ni las palomas se paran por la zona. En septiembre de 2018 el Gobierno del Estado anunció que no había más dinero para acabar el proyecto. Hasta abril de 2019 se habían invertido 170 millones de pesos. Nadie sabe si estará lista alguna vez.

Corralones de Morelia

Un área que no le gusta a nadie ­–ni siquiera al gobierno municipal– y que cada año obliga a hacer fuertes gastos a cambio de nada. Los conductores los odian, el Ayuntamiento no gana nada y el medioambiente resiente la contaminación constante de lo que es, en realidad, un tiradero de chatarra. Hasta 2018 el municipio gastaba anualmente casi 5 millones de pesos en su mantención. Lo peor: cada año el número de vehículos aumenta sin que casi nadie los retire.

Parque Lineal del Río Chiquito

Lo anunció Alfonso Martínez como el principal proyecto de infraestructura de su gobierno. El plan original incluía sanear el río, retornos vehiculares en cada puente, plazas artísticas y lúdicas, cafeterías, gimnasios al aire libre y áreas de observación de flora y fauna nativa. Tras estudios de los que nadie volvió a saber, precios inflados, sobrepagos millonarios, bancas de 54 mil pesos y observaciones de las auditorías Superior de la Federación y Superior de Michoacán por casi 40 millones de pesos, hoy no hay saneamiento, ni gimnasios, ni retornos, ni cafés, ni plazas. Lo de las especies nativas era cierto: hoy cualquier morelianos puede observar con relativa comodidad a los roedores que alegremente pululan por las aguas contaminadas del río.

Estacionamiento de la antigua central de autobuses

Lo pactó Fausto Vallejo en uno de sus múltiples periodos como alcalde. Tendría un centro gastronómico, locales comerciales y exposiciones y venta de artesanías para atraer a los morelianos y permitir a la concesionaria ganar dinero. Nada de eso se hizo. Previsiblemente ­–por su lejanía con el “mero” centro– casi nadie usa el estacionamiento. Lo peor: el Ayuntamiento año con año gasta millonadas en “indemnizar” a la empresa por no obtener las ganancias esperadas. Total, los morelianos pagan.

Unidad Deportiva Bicentenario

La inauguró el mismísimo presidente Felipe Calderón Hinojosa el 13 de agosto de 2012, destacando una inversión federal de 122 millones de pesos, en medio de los festejos por las siete preseas obtenidas por México poco antes en los Juegos Olímpicos de Londres. En abril del 2019 ya no quedaba entusiasmo, ni cuidados, ni equipo de sonido. “No sabemos si fueron robados, y de hecho estaba destrozada la caseta” aseguró apenas el 25 de abril pasado el director del Instituto Municipal de Cultura Física y Deporte, José Sánchez Medina. Ante el tamaño del abandono, el equipo de vóleibol de Los Bravos amenazó abandonar la ciudad de Morelia. “El motivo son las malas condiciones en que se encuentra el auditorio de la Unidad Deportiva Bicentenario”, dijo el presidente del equipo Antonio Berrueta.

Escuela Judicial

El 19 de diciembre de 2014 el gobernador Salvador Jara signó el contrato por un monto de 20 millones de pesos. El 21 de enero de 2015 inició la construcción. A los pocos meses, sin embargo, la obra ni siquiera era capaz de sostenerse por sí misma. Según los reportes oficiales, la empresa Gallo Hermanos Constructores, S.A. de C.V., responsable de la obra, no tenía un portal web ni los requisitos de licitación. Apenas en abril de este año el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Héctor Octavio Morales, aseguró que la obra sigue en la indefinición y que no se puede dejar inconclusa por su costo, pero tampoco se puede continuar hasta asegurar plenamente que no hay riesgo para los usuarios.

Teatro Matamoros

Para el final queda el elefante blanco por excelencia de la ciudad. Anunciada en una fecha ya perdida del año 2008, la obra costaría 33 millones y quedaría lista para el bicentenario. A nueve años de su supuesta entrega original, y entre reiterados anuncios de que “ahora sí que sí”, el presupuesto se elevó hasta alrededor de 500 millones. Un emprendimiento cuyo presupuesto sitúa a Morelia entre los honrosos lugares destacados en cuanto a la corrupción pública, al nivel de obras emblemáticas de la historia de México como la Estela de la Luz o el Partenón construido por el “Negro” Arturo Durazo.

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(Foto: Andrés Alejandro García Méndez)

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