Por: Flavio Núñez

Ciudad de México (MiMorelia.com).- Hoy hace 27 años el mundo se despedía de una leyenda irrepetible: Freddie Mercury, quien dejó una marca en la escena musical que aún persiste y pocos han logrado igualar.

Farrukh Bulsara, nombre de pila del vocalista de Queen, nació el 5 de septiembre de 1946, y murió el 24 de noviembre de 1991, a los 45 años, como consecuencia de una bronconeumonía agravada por el SIDA, del cual era portador.

Mercury se volvió una leyenda viviente, junto con Queen, gracias a su único multifacético estilo, mezclando en sus canciones elementos del rock, pop y la música disco, pero también agregando toques de glam y hasta de ópera.

Su primer disco, titulado “Queen”, fue grabado entre 1971 y 1972, y lanzado en julio de 1973, el cual fue un éxito en Estados Unidos y Reino Unido, alcanzando la categoría de ventas de oro. Sin embargo, no fue sino hasta el lanzamiento de su cuarto álbum, “A Night at the Opera”, que la agrupación británica pasó a convertirse en uno de los íconos musicales más importantes de la década.

El éxito de éste de debió en gran parte al mítico tema “Bohemian Rhapsody”, primer sencillo del disco, y cuyo nombre también lleva la película semibiográfica estrenada recientemente y basada en la vida “la reina excéntrica del rock”, Freddie Mercury.

Y aunque en dicho filme se sugiere que el cantante se enteró de que era portador del VIH unos días antes del concierto Live Aid de 1985, lo cierto es que no fue sino hasta dos años después, en 1987, que Mercury supo que tenía SIDA.

Así, luego de varios meses de especulaciones por parte de la prensa en torno a su salud y su aspecto demacrado, el 23 de noviembre de 1991 confirmó mediante un comunicado que padecía la enfermedad, y tan sólo un día después falleció a causa de ella.

Aunque apenas vivió más de cuatro décadas, la vida de Freddie Mercury estuvo repleta de excesos, vicios, caprichos y controversias, pero también de un increíble genio musical y una pasión en el escenario que a día de hoy sigue vigente, gracias a el legado que él y Queen heredaron al mundo.