Morelia, Michoacán (MiMorelia.com/Redacción).- Los cultivos de aguacate y la red hidrográfica del arroyo Cutio tienen un impacto negativo directo en la tragedia que azotó a Peribán, confirma un estudio de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) en poder de este medio. Según los datos, la invasión descontrolada de aguacates en zonas incluso declaradas Áreas Naturales Protegidas mantiene a los habitantes de Peribán a merced de eventuales siniestros en cada época de lluvias.

El documento “Análisis hidroclimático histórico, precipitación y de uso del suelo, Peribán, Michoacán y ANP Pico de Tancítaro”, firmado por los doctores Alberto Gómez-Tagle Jr. y Francisco Gómez-Tagle, y el maestro Rafael Morales Chávez, del Instituto de Investigaciones sobre los Recursos Naturales, confirma con mapas la severidad del problema.

“La cuenca del arroyo Cutio (4,208 has) ha sufrido un serio cambio de uso del suelo, 39% corresponde a huertas de aguacate, incluso dentro del Área Natural Protegida Pico de Tancítaro”, dice el documento. En esa zona, agrega, “el cultivo de aguacate abarca hasta el 18% (4,292 has) de las 23,405.92 hectáreas”.

Según los expertos, dicha actividad económica ha impactado negativamente por el cambio de uso del suelo en la red hidrográfica del arroyo Cutio, lo cual deja la zona descubierta ante posibles contingencias ambientales.

“(El pasado 21 de septiembre de 2018) hubo intensidades de precipitación elevadas, similares a otros eventos registrados otros años. Sin embargo, este evento ocurrió al final de la época lluviosa, cuando el suelo ya casi no alcanza a absorber agua por estar casi saturado de la misma”.

Un cruce de datos con versiones de la federación confirman el riesgo. El boletín que Conagua envió a los medios el pasado 24 de septiembre indica que “la lluvia registrada fue resultado de una zona de inestabilidad que produjo la formación de nubes de tormenta de corta duración, provocando una precipitación que alcanzó los 58 litros por metro cuadrado en tan sólo dos horas”.

Es decir, para las autoridades federales la tragedia se debió básicamente a la cantidad de agua escurrida.

58 litros de agua por m2 cayeron en Peribán el 24 de septiembre de este año

El estudio de la UMSNH confirma que, al menos, cada 5 años la cuenca del arroyo Cutio genera una cantidad de agua por sobre ese límite. Según el estudio, cada lustro caen, al menos una vez en 24 horas, un total de 69.6 litros por metro cuadrado. Si se amplía el plazo la situación es peor: 90.5 litros cada 10 años; 117.9 litros cada 20; 167 litros cada 50 años, y 217.3 litros cada 100.

En otras palabras, los peribanenses continúan sometidos a un peligro mortal permanente.

Aguacate, de oro verde a trampa mortal

En octubre de 2016, la doctora Mayra Gavito Pardo, bióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) especializada en ciencia del suelo, anunció un estudio a cargo del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) y el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la UNAM Campus Morelia, destinado a evaluar el impacto ambiental en los cultivos de aguacate en las regiones de Uruapan, Ario de Rosales, Pátzcuaro y Morelia.

69.6 litros caen en 24 horas cada 5 años

“El resultado principal del proyecto fue descubrir que el diseño de las huertas aguacateras influye de manera tajante en la protección al suelo. Si la sombra de los árboles de aguacate es muy grande, las hierbas presentarán dificultad para crecer, exponiendo al suelo a una erosión inminente.

“La mejor protección la dan las hierbas que están enraizadas y cubren como un tapetito todo el suelo, como en el bosque. Pero eso desaparece debajo de la sombra de los árboles de aguacate; cuando pasa una lluvia de alta intensidad puede erosionar bastante”, explicó la doctora.

Los datos de la investigación muestran que existen huertas que en un evento de lluvias torrenciales podrían perder hasta una tonelada por hectárea de suelo; sin embargo, indican, estos acontecimientos no tienen un ciclo determinado, haciendo difícil la documentación precisa de sus efectos. “El diseño adecuado de las huertas aguacateras debe estar condicionado así por árboles con un tamaño más pequeño para permitir la entrada adecuada de luz hacia el suelo, generando hierbas y plantas que se enraícen y protejan de la erosión”.

51.47% de los suelos de Michoacán presentan erosión severa

Según los mapas del Análisis hidroclimático histórico, la superficie total de la cuenca del Cutio es de 4 mil 208 hectáreas, de las cuales mil 658, correspondiente a 39%, son huertas de aguacate. La misma fuente indica que incluso el 18% del Área Natural Protegida del Pico de Tancítaro, es decir, 4 mil 292 de 23 mil 405 hectáreas, corresponde a huertas de aguacate.

Para el biólogo ecuatoriano Virgilio Benavides, “en un ecosistema los árboles grandes tienen sus raíces no sólo para estar asentadas en la tierra, sino para impedir que las gotas de lluvia golpeen en la tierra. Eso impide que las precipitaciones hagan un proceso de erosión y luego un deslave o inundaciones”. Luis Ayala Pérez, profesor del Departamento del Hombre y su Ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), coincide con esa apreciación: “la deforestación deja al suelo expuesto a problemas de erosión eólica e hídrica, lo que provoca que se saturen de agua. Las raíces de los árboles le dan consistencia al suelo y cuando ésta se pierde los cerros se desgajan”.

Pero el mapa del estudio Análisis hidroclimático histórico es elocuente. En él aparecen en rojo las zonas deforestadas y reemplazadas con cultivos de aguacate. En la imagen se aprecia que entre las faldas del Pico de Tancítaro y la ciudad de Peribán, prácticamente no hay nada que detenga posibles deslaves.

Mientras tanto, el estudio Impacto del cambio de uso del suelo forestal a huertos de aguacate, publicado por especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advierte que sólo hasta 2012 se reportaba erosión de nivel alto a severo en un 51.47% de los suelos de Michoacán; erosión moderada en un 19.10%, y erosión ligera a nula en un 29.43%. El mismo estudio indicó que la erosión hídrica afectaba al 74.1% de la superficie del estado.

Nula conciencia

Tras las denuncias de muchos peribanenses, quienes reclamaron públicamente que las huertas de aguacate eran responsables de la tragedia, el pasado 26 de septiembre el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (Semarnacc), Ricardo Luna, admitió que hace dos años el gobierno estatal sostuvo reuniones con la federación para buscar una solución a la expansión de los sembradíos de aguacate. Sin embargo, no hubo resultados.

74.1% de la superficie del estado presenta erosión hídrica

El secretario dijo también que confía en que la llegada del gobierno federal de Andrés Manuel López Orador permita un programa para atender la problemática. Pero mientras no haya dicho programa, pidió concientización.

“Pedimos a los productores que se concienticen sobre el daño ambiental que se genera con la proliferación de huertas de aguacate, sobre todo en zonas no aptas para su cultivo, pues el desarrollo económico no justifica que se dañe el medio ambiente”, expresó.

Por último, Luna destacó que en los últimos 20 años la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) no ha dado ningún permiso para cambio de uso de suelo.

Pero la realidad es otra. Sólo en septiembre de este año las autoridades locales ordenaron la destrucción de huertas de aguacate no autorizadas en Ziracuaretiro, Zacapu, Zirahuén, Morelia, Acuitzio, Villa Madero, Huiramba y Carácuaro, entre otras comunidades. Al parecer, la conciencia de los aguacateros no basta.

En los hechos, la sobrevivencia de miles de michoacanos en Peribán y otras zonas depende de la buena voluntad de unos pocos particulares. Mientras tanto, aún faltan varias semanas para el fin de la temporada de lluvias 2018.

AC