oro tejo 1520
El “tejo de oro” se exhibe actualmente en el Museo Nacional de Antropología (Foto: Inah.gob.mx)

México (MiMorelia.com).- El hallazgo de un tejo de oro a principios de 1981 en la Alameda Central en la Ciudad de México a cobrado relevancia este día, pues se ha confirmado que su existencia data de la histórica «Noche Triste», nombre dado a la derrota de Hernán Cortés en manos de los aztecas en la madrugada del 30 de junio de 1520 al 1 de julio del mismo año.

Fue el mismos Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) quien, a través de un comunicado de prensa, confirmó que existe un testimonio material único de aquella noche histórica: un tejo de oro hundido hace 500 años en los canales de México-Tenochtitlan, mismo que gracias a análisis científicos recientes, lograron afirmar que corresponde a la huida de la isla, emprendida por Hernán Cortés y sus huestes el 30 de junio de 1520.

El lingote pesa 1.930 kg, y fue encontrado por un trabajador de obra a 4.80 m de profundidad.

El arqueólogo Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM), iniciativa arqueológica del INAH, dio a conocer los resultados del análisis hecho a la pieza, a través de un equipo del Instituto de Física de la UNAM.

Explica que, a pesar de la ubicación del hallazgo, el 13 de marzo de 1981, al norte de la Alameda Central, en correspondencia a la ruta de la célebre fuga; y las características propias de la barra metálica, la cuales coinciden con bastante exactitud a las referidas en fuentes históricas, se consideró necesario hacer nuevos estudios con tecnología de punta para autentificarla.

El «tejo de oro» forma parte de las colecciones del Museo Nacional de Antropología (MNA), junto con seis piezas del Penacho de Moctezuma del Weltmuseum de Viena, y el Guerrero de Texcoco del Museum of Art de Cleveland.

Para el análisis de esta pieza se utilizó un equipo portátil llamado Sandra, dotado entre otras cosas, con Fluorescencia de Rayos X (XRF), «una probada técnica multielemental de alta sensibilidad, no destructiva, no invasiva y sumamente rápida», dice el experto.

Continuó, «en fechas recientes realizamos 23 lecturas de XRF en regiones distintas de esta pieza y, como consecuencia, descubrimos que era muy homogénea químicamente: tenía una composición promedio de 76.2 ± 1% de oro, 20.8 ± 1% de plata y 3.0 ± 0.5% de cobre. Si se comparan estos valores con los consignados en la gráfica de zonas geográficas mesoamericanas de uso, nos percataremos que el lingote se sitúa dentro del grupo de piezas recuperadas por el Proyecto Templo Mayor».

«Más interesante aún, continuó, es que se localiza perfectamente en la región ocupada por nuestras piezas más tardías, las de la etapa VI (1486-1502 d.C.), y particularmente por las halladas en torno al monolito de la diosa Tlaltecuhtli, como es el caso de las ofrendas 122, 123,125 y 149. Lo anterior es significativo, pues el lingote habría sido fundido entre 1519 y 1520 d.C.”, resaltó.

Lo interesante es que la ubicación del hallazgo concuerda con el camino seguido por Cortés y sus hombres en la «Noche triste»: el canal de Toltecaacaloco; el tejo de oro llegó a las manos del director general del INAH, a la postre Gastón García Cantú, quien a su vez le informó al mandatario de aquel año, López Portillo.

López Luján resalta que este lingote es una pieza “clave” en el rompecabezas de ese suceso histórico, pues coincide con la descripción que Bernal Díaz del Castillo hizo de los tejos de oro que se obtuvieron de la fundición del «Tesoro de los antepasados de Moctezuma».

«Bernal refiere que los tejos medían tres dedos de ancho, equivalente a 5.4 cm, y aunque no lo crean, eso mide el lingote hallado en 1981”. Asimismo, en el Códice Florentino se asienta e ilustra que, una vez consumada la venganza, los mexicas regresaron a los canales a buscar los objetos expoliados y es curioso que, uno de ellos aparece portando una espada en la mano derecha y un barrete de oro en la izquierda», dice.

Otras de las conclusiones a las que se ha llegado en torno al tejo de oro es que fue elaborado entre noviembre de 1519 y junio de 1520, por los «plateros» de Moctezuma que residían en Azcapotzalco, bajo la supervisión y los estándares de los conquistadores españoles. Se confeccionó en las Casas Viejas de Axayácatl, fundiendo «un conjunto de joyas e insignias de orfebrería mexica», a una temperatura de 950° C.

«Las piezas mexicas fundidas procederían del ‘Tesoro de los antepasados de Moctezuma’, hallados por los españoles en el Teucalco (Casas Viejas de Axayácatl) o, quizás, del oro obtenido como botín de guerra en los almacenes reales de Petlacalco, las armerías del Tlacochcalco o los talleres artesanales del Totocalli”, concluye.

Por: Redacción/rmr