Jesús Melgoza

“No son los más fuertes o los más inteligentes los que sobrevivirán, sino los que mejor puedan manejar el cambio”. Recientemente leí esta cita de Leon C. Megginson, que ante el actual panorama de incertidumbre me hizo reflexionar sobre la necesidad de que todos estemos listos para adaptarnos a los cambios.

Por primera vez el mundo se está enfrentando a una crisis que demanda un reacomodo en las empresas, de las organizaciones, y que, lejos de terminar, continúa por tiempo indefinido. Ayer, la OMS declaró al Covid-19 una infección endémica, lo que implica que será parte de nuestro día a día.

Tal situación exige líderes con mente ágil, que trabajen en equipo y que cumplan con cuatro aspectos básicos: adaptación, resiliencia, aprendizaje y capacidad de anticiparse, para saber conducir a sus colaboradores.

Responder a una crisis requiere un cambio de comportamiento a nivel de grupo, por lo que es necesario enfatizar la comunicación, la coordinación, la asociación y el diálogo para asegurarse de que todos los miembros de un equipo estén listos para avanzar en la misma nueva dirección.

El líder que resalta es el que se preocupa por el bienestar y la salud de sus colaboradores, lo que además garantiza un efecto positivo en el negocio, pues un colaborador que se siente valorado da mejores resultados.

Manejo de nuevas tecnologías, alta capacidad de respuesta y eficiencia operativa son algunos de los desafíos que debemos enfrentar ante esta emergencia sanitaria y económica, y a los cuales debemos adaptarnos si queremos salir adelante de manera exitosa.

En este contexto de transformaciones la tecnología debe ser un aliado y hay que perderle el miedo. Esta situación aceleró en meses lo que venimos haciendo hace diez años. Estamos aprendiendo a usar herramientas digitales sin distinción de edad, ni de estratos sociales, porque es la única forma de realizar tareas requeridas o para mantenernos comunicados.

Esto llegó para quedarse; al correr de los días seguiremos apoyándonos en lo digital al apreciar las ventajas en nuestra vida cotidiana. Desde el trabajo desde casa, compras del supermercado de manera online, pagar impuestos por sistemas de pago virtual, pedir productos a través de aplicaciones, ir de shopping por los e-commerce de las marcas preferidas, hasta degustar nuestra comida preferida a través del delivery, demuestra el proceso de adaptación social tanto de las empresas como de los consumidores.

No hay opción, la adaptación al cambio en tiempos del Covid-19 se hace indispensable, sobre todo cuando comenzamos a oír discursos sobre “la nueva normalidad”, asumiendo que nuestra forma de vivir e interrelacionarnos ha cambiado de manera irreversible.