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Por: Miriam Arvizu 

Ciudad de México (Rasainforma.com).- Este lunes se da a conocer que la tasa de inflación anual supera los tres puntos porcentuales, llegando al 3.09% durante la primera quincena del mes de octubre, con un crecimiento de 0.49 por ciento, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Los productos con mayores incidencias al incremento del indicador fueron la electricidad y la gasolina Magna, seguidos por el precio de los automóviles y de los servicios profesionales.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informa que en el mismo periodo del 2015, los datos fueron de 0.46 por ciento quincenal y de 2.47 por ciento anual, pese a que el objetivo de inflación del Banco de México (Banxico) es de 3%.

Durante el mes de septiembre este indicador aumentó 0.61 por ciento, lo que colocó la tasa anual en 2.97%, cifra superior incluso a la registrada en los últimos 16 meses.

Mientras que el índice de precios subyacente aumentó 0.17% quincenal, alcanzando de este modo una tasa anual de 3.10 por ciento; mientras que el índice de precios no subyacente registró un incremento de 1.54% y una tasa de inflación anual de 3.05 por ciento.

Además, dentro del índice de precios subyacente, los precios de las mercancías se elevaron 0.20% y los de servicios 0.13 por ciento.

Al interior del índice de precios no subyacente, los productos agropecuarios mostraron una disminución de -0.14 por ciento, en tanto que los precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 2.66%, como resultado, en mayor medida, de que terminó el periodo de vigencia del subsidio a tarifas eléctricas de temporada de verano en varias ciudades del país.

La inflación, en economía, es el aumento generalizado y sostenido del precio de los bienes y servicios existentes en el mercado durante un período de tiempo, generalmente un año.

Es la elevación sostenida de los precios que tiene efectos negativos para la economía de un país, esto quiere decir que, con la inflación, suben los precios de los bienes y servicios, lo que genera una caída del poder adquisitivo. Por ejemplo: un trabajador solía comprar 30 kilogramos de alimentos con su salario de 1.000 pesos. A los pocos meses, ante la inflación existente, ese mismo salario le permite comprar apenas 10 kilos de alimentos.