Andrea Cambrón Hola Morelia

Iván Walls (Iván Paredes) es el hijo mayor de Leticia Serna, su historia al igual que la de su mamá, es una muestra de lucha y empuje, de no dejarse vencer a pesar de los obstáculos de la vida y de aprovechar esas oportunidades que a veces sólo se dan una vez, como bien dice Lety al referirse a la legalización de Iván, quien tuvo que dejar su tercer año de arquitectura, para viajar a Chicago y reunirse con su padre –luego de no verlo por muchos años- ya que debía pisar tierra estadounidense y establecerse como residente legal y posteriormente, tramitar su ciudadanía americana, aunque para ello significaba dejar un sueño en México: convertirse en arquitecto.

Su origen

Iván Paredes; hoy Iván Walls es un chico originario de Río Grande, Michoacán, con tan sólo 30 años, habla de su niñez con modestia y al mismo tiempo con orgullo, pues ha logrado salir adelante, gracias al ejemplo de su mamá, al trabajo y sacrificio que conlleva ser un hijo de migrantes.

En Río Grande Iván vivió en una casa de madera de 4 x 4, como él la describe. Siendo apenas un niño, llega a vivir a casa de su abuelita materna; María Ruíz, en Tuxpan, donde crece entre el olor a pan y a madera, ya que en su familia materna se dedicaron siempre al oficio de la panadería. Ahí, Iván aprende a ver la vida diferente, ya que Leticia, su mamá decide emigrar a Estados Unidos, para darles una vida mejor, a él y a su hermana Gaby, a quienes dejó a cargo de la abuelita María, luego de sufrir la separación del padre de sus dos pequeños.

“Yo aprendí de mi mamá a no aferrarse a un momento difícil de la vida, uno no tiene que aferrarse a una situación dolorosa porque la vida continúa y hay que luchar por lo que uno quiere”

Para Iván, los pequeños viajes y mudanzas de su niñez lo llevaron a ser un joven con determinación, pues luego de Río Grande, Tuxpan y Ciudad Hidalgo, donde estudió la preparatoria y finalmente; Morelia donde logra ingresar a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en la cual estudió arduamente durante tres años.

A sus 20 años de edad, era un buen estudiante universitario, pero la vida le tenía una sorpresa a Iván: su padre, a quien prácticamente no conocía, les había tramitado a él y a su hermana Gaby, la residencia legal en Estados Unidos, por lo que había de tomar una fuerte decisión.

“Iván hizo lo correcto” comenta Lety, ya que le dio prioridad a la obtención de su residencia legal y posteriormente, su ciudadanía americana. Ciertamente, dejó sus estudios universitarios porque siempre pensó y valoró los esfuerzos de su madre y de la mayoría de sus familiares que han tenido que cruzar la frontera para llegar a Estados Unidos y él tenía esa gran oportunidad de poder vivir y trabajar de manera legal en este país, por lo que dejó la Universidad y tomó su maleta para emprender un viaje a Chicago y vivir con su padre.

A los 22 años, Iván vuela a Nueva York y comienza a trabajar en una tienda de ropa, un supermercado y un restaurante, de la exclusiva zona de Los Hamptons, para poder ahorrar dinero y regresar a México a continuar sus estudios. Esos 5 años que se dedicó a trabajar, conoció gente que le brindó su amistad incondicional, personas que lo veían trabajar y percibían que Iván hablaba diferente, que era un chico con conocimientos de historia, de arte, que tanto su comportamiento, como su educación lo hacían alguien especial en medio de ese supermercado, donde aprendió a cortar filetes de pescado –por mencionar un ejemplo-.

Iván recuerda a una arquitecta colombiana; Natalia Gaviria, quien le aconsejó viajar a Europa, en cuanto tuviera la oportunidad, para adquirir conocimientos más allá de los libros, lo animaba para que viajara a Italia, a Francia y a España, para que en un futuro, cuando retomara sus estudios, pudiera tener el conocimiento y la experiencia de haber estado en aquellas ciudades del viejo mundo, que son hasta el día de hoy, joyas arquitectónicas.

Iván Walls, ya nacionalizado estadounidense y luego de 5 años de arduo trabajo, ahorrando para volver a Morelia y retomar su carrera universitaria, se enfrenta en 2012 con un nuevo plan de estudios y con una matrícula de estudiante casi por vencerse. La nueva noticia era que no podrían reconocerle sus primeros tres años cursados en Arquitectura en la UMSNH,  por lo que se inscribe en una universidad privada e inicia desde primer año. Con sus ahorros y trabajos de verano, es como logra pagarse la escuela y su propia manutención.

Ya en el 2014, Iván entra a un concurso de arquitectura, organizado por Fundación HOLA con sede en Los Ángeles, California. El proyecto era sobre el diseño de un hospicio; Iván Paredes se encontraba entre los finalistas.

Iván, viajó –como cada verano- a Los Hamptons. Comenta que se encontraba trabajando en un supermercado, cuando recibió la noticia por el celular, de que su proyecto había resultado ganador y que las autoridades de la Fundación HOLA habían viajado desde Los Ángeles a Morelia para hacerle entrega de su reconocimiento, pero Iván estaba lejos y no pudo estar presente el día de la premiación.

Las felicitaciones por mensajes de texto y llamadas de sus compañeros y profesores quedaron grabadas en su celular, mientras él, trabajaba en Citarella.

“Si yo hubiera sabido que iba a ganar, habría diseñado algo diferente, en realidad no hice mi mejor esfuerzo” asegura Iván, pues considera que su proyecto pudo haber estado mejor y que realmente lo que valió mucho para ser seleccionado fue su maqueta, “el volumen físico de mi proyecto me gustó mucho; la maqueta fue lo que gustó”.

En el 2015, Iván Walls gana una beca de intercambio académico y vuela a España, donde vive y estudia durante 8 meses en Barcelona. En este tiempo viaja por varios países de Europa, enriqueciendo su bagaje cultural y adquiriendo más conocimientos sobre su carrera.

“Europa es una cultura muy distinta, allá existe un mayor respeto hacia la parte histórica, al cuidado de la arquitectura, aunque sus ciudades son más antiguas que las nuestras, están más conservadas, respetan y cuidan mucho los edificios y monumentos históricos”.

Con emoción recuerda a todas las personas que han confiado en él, diciéndole “tú no eres para estar aquí” (trabajando en un supermercado) pues ha habido amigos y personas que lo han conocido en sus diferentes trabajos y que le han ofrecido ayuda económica, con tal de que concluya sus estudios, pues pueden ver en él su dedicación y su potencial.

“Yo no puedo creer que haya personas así, que confíen tanto en mí y en verdad se los agradezco, porque sí he necesitado de su ayuda. Me han llegado a enviar dinero que luego les he pagado, en el verano, cuando regreso a Los Hamptons a trabajar”.

Iván Paredes, también menciona a su profesor; René Mejía, quien ha sido hasta hoy, un pilar y un apoyo muy grande para él durante toda su carrera universitaria.

Iván tiene como metas:

Titularse como Licenciado en Arquitectura por la Universidad La Salle, Morelia.

Conseguir un trabajo en México y demostrar que sí se puede trabajar en nuestro país, a pesar de tener la oportunidad de vivir y laborar en Estados Unidos; él prefiere establecerse en México.  “Elegí estudiar Arquitectura porque me gusta, porque pensé que podía ser alguien importante y ser reconocido por lo que hago”.

Sobre sus vivencias en Europa, Iván Walls comenta: “Que no es como te lo pintan; que los franceses sí se bañan; que los españoles son más divertidos que los mexicanos; que los alemanes son personas muy amables, a pesar de lo que históricamente han vivido; que en Portugal te sientes como en casa… Que después de vivir en Los Hamptons, ya nada se te hace caro”

Su inspiración: “Mi mamá es mi ejemplo a seguir, sobretodo en luchar por algo. Admiro de ella, que nos ha enseñado a luchar por lo que uno quiere, aunque eso signifique que tengas que dejar gente en el camino… Mi mamá hasta el día de hoy, nos pide disculpas por no haber estado con nosotros, pero aunque no lo crea; yo la entiendo, de verdad la entiendo y no tengo ningún mal sentimiento hacia ella, ningún resentimiento. Yo estoy muy orgulloso de ella”.

Iván Walls además de trabajar en tiendas de ropa y supermercados, se ha desempeñado en Jiménez Design; un despacho de arquitectos en Southampton, Nueva York.

Andrea Cambrón

@laentrevistaconandrea

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