Andrea Cambrón Hola Morelia

Joaquín Eduardo Bonilla Calderón
Nació en Morelia, el 23 de diciembre 1975, en el hospital Guadalupano.

Platillo favorito:
Todo lo que tenga que ver con maíz. A Joaquín le gustan las garnachitas.

La masa de maíz en todas sus presentaciones es lo que le encanta al chef; tacos con frijol, con chile, con salsa, con queso.

“Son mis favoritos los tacos de frijol, los sopecitos, las enchiladas, las garnachitas”.

Platillo que más le gusta cocinar: El pan.

“Me gusta mucho hornear, todo lo que tenga que ver con la fermentación de la masa; el proceso de cómo se va esponjando con el paso del tiempo, con la humedad y con el calor. ¡Y ver el horno! Me encanta ver los hornos. Cómo se va transformando el alimento, por medio de la cocción y por la mezcla de los ingredientes y el olor… huele muy bien cuando estas horneando pan, galletas, un pastelito, pues huele bastante bien y la casa está perfumeada y todos estamos de mejor humor.

Puedes tener tus galletas congeladas y las pones al horno en la mañana y tienes pan recién hecho. Así despiertas a tu niña de mejor humor y a los vecinos también”.

Amor por la cocina

El amor por la cocina, yo creo que es algo familiar. Afortunadamente crecí con mi mamá y sus papás; mis abuelos. Mi abuela materna siempre fue una maravillosa cocinera. Nos alimentaba con productos naturales.

Era de las personas que no aceptaba ayuda en la cocina y nadie se metía a la cocina. Y pues obviamente, no tenía a nadie que le ayudara en ese tema, pero como yo era como niño y me la pasaba ahí con ellos, iba creciendo y me la pasaba probando los alimentos y viendo cómo cocinaba.

Me gustaba mucho que teníamos en la cocina el comedor y también una mesa para niños, para mi prima Claudia y para mí. Teníamos nuestro espacio para comer. Creo que es importante también que desde que somos pequeños, a los niños se les brinde un espacio para disfrutar de sus alimentos, al fin y al cabo que es una convivencia.

En el momento que nos sentamos alrededor de la mesa, es un acto de comunicación bastante importante y compartir los alimentos es el acto de amor más grande que hay en el mundo.

El antes y el después de un chef

“Terminé con muchas dificultades la prepa”

Joaquín comenta que fue un niño muy rebelde y que estudió en varias escuelas, en colegios e instituciones privadas, pero que afortunadamente una de sus tías abuelas que era maestra, le ayudó a comprender bien la parte teórica de la primaria. Todas las tardes tenía clases de matemáticas, español y todo lo que un niño tiene que aprender. Estudió en el colegio Valladolid y en escuelas mixtas también, pero menciona con mucha gratitud al CEM.

“Estuve en el CEM y esta escuela sembró una semilla muy bonita en nosotros los que estudiamos ahí porque al día de hoy, todos mis compañeros egresados nos dedicamos a lo que realmente nos gusta”.

Terminó la preparatoria en el Valladolid. Se fue a Puebla a estudiar los primeros dos años de la Licenciatura en Contabilidad y Finanzas en la Universidad de las Américas. Regresó a Morelia a concluir sus estudios en una universidad local privada y mientras estudiaba contabilidad se dio cuenta que realmente lo que él quería estudiar era gastronomía.

“Sí me gustan los números y los entiendo, pero no me gusta el trabajo contable, la verdad es algo que me ha costado mucho; ser disciplinado y ordenado. En Puebla ya había visto el Instituto Culinario de México, que es una de las mejores escuelas que hay en el país y me gustaba pasar por afuera y ver a todos uniformados e impecables. Conocí la escuela y me encantó y me fui a estudiar al Icum”.

En Puebla y luego de estudiar gastronomía, trabajó durante seis meses en un restaurante que le traspasaron y fue ahí donde comenzó a practicar la operación y el manejo de un restaurante. Posteriormente viaja a Barcelona donde trabajó casi un año en “El Último Agave” (restaurante mexicano que no sabemos si aún existe porque eso fue hace más de 15 años).

“El Último Agave, básicamente era una taquería y tenía que cocinar lo más mexicano posible con los ingredientes que había alrededor, que afortunadamente había muchos. Después regresé a Morelia. Yo quería regresar a mi casa. Esto fue hace casi 17 años, en noviembre aproximadamente. Aún no había chefs en los restaurantes; eran mayoras, jefas de cocina, era algo muy de trabajo y yo buscaba cocinar y hacer que los alimentos se vieran bonitos y no sólo con un buen sabor… No me contrataron en ningún lugar”.

 

Andrea Cambrón Maya

@laentrevistaconandrea

@consaboramorelia

*Espera la segunda parte de esta entrevista. ¡Te va a encantar!