A todos los hermanos enfermos quiero saludarles en esta Jornada Mundial del Enfermo, que celebramos el 11 de febrero, a los familiares, a las personas más cercanas, a todos los que nos vemos agobiados por la enfermedad.

Hoy, con la pandemia del Covi-d 19 por otras enfermedades, los que ya tenemos enfermedades de una manera crónica, los que tienen diabetes, los que tienen hipertensión, los que tienen problemas cardiovasculares, tantas personas que vivimos en el mundo enfermas.

Quiero hoy como el Papa Francisco nos lo recuerda en su mensaje a propósito de esta Jornada Mundial del Enfermo, recordemos que Cristo es nuestro maestro y todos nosotros somos sus discípulos, qué importante dentro de los momentos críticos de la enfermedad, sobre todo cuando el enfermo se agrava y se pone en una situación de crisis, lograr mantener la confianza con el enfermo, que la presencia de Cristo y la confianza entre los familiares y todas las personas que participan intervienen en el momento de la enfermedad, pueda hacer que la confianza y la credibilidad se mantenga.

Les saludo a todos con mucho cariño, hago llegar mi oración, mi cercanía espiritual, afectiva a todos los enfermos y a todos los familiares y amigos de los enfermos, les invito para que nos mantengamos en oración y tengamos a Cristo como nuestro guía y maestro y que todos nosotros nos veamos como hermanos.

Fomentemos y alimentemos entre nosotros la credibilidad y la confianza, que la Santísima Virgen, nuestra señora de la Salud, nos acompañe, sea ella la presencia maternal, tierna, cariñosa, que nos ayude a tener la cercanía con Cristo, nuestro maestro, y a fomentar y crear entre nosotros la credibilidad y la confianza que sobre todos los momentos de la crisis de la enfermedad, nos mantenga con la paz de Cristo en nuestros corazones.

Les bendigo y les hago llegar a todos mi oración y mi saludo afectuoso, el señor este ustedes y la bendición, Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.