Cristo tiene una sabiduría muy alta, eterna, divina para guiarnos, junto con leyes muy puras, perfectas.

 En tu vida. Juanito conoce en su colonia hermanos que tienen una conducta indeseable, sin delicadeza ni respeto, hacen daño a sus prójimos.

Han perdido el sentido de lo bueno y lo malo, asaltan y asesinan, cometen toda suerte de crímenes y andan como si nada.

DIOS HABLA. Dios creó al hombre en un orden moral, le dio un ideal de santidad, un universo de valores y leyes para guiarlo a su destino definitivo, en su Reino, hacerlo santo.

El nos enseña el conocimiento profundo de los hombres, es una sabiduría de valor incalculable. Caras vemos corazones no sabemos, es difícil conocer las intenciones del hombre, su misterio. De ahí que nos equivoquemos y comentamos graves errores en nuestra relación interpersonal.

Desde antiguo, en la palabra de Dios nos da consejos muy sabios: el que habla mucho muestra muchos defectos. No hay que aceptar sin más lo que nos proponen, “en el horno se prueba la vasija del alfarero”. No hay que creerse de todas las palabras de los jefes, de sus apapachos, hay que conocer su alma. “La palabra muestra la mentalidad del hombre”.

EL creador tiene una psicología mejor que nadie, conoce al hombre perfectamente. El señor nos enseña errores burdos, de hombres necios y ciegos, que todos cometemos con frecuencia. Los servidores públicos pretenden enseñarnos y no saben nada: “¿puede atrás un ciego guiar a otro ciego…?”

Tanto los funcionarios grandes como los trabajadores de la base hacemos el ridículo. Los gobiernos ven todos los defectos de los partidos de oposición, no ven los tremendos crímenes y torpezas que ellos cometen, no aceptan sus fracasos y delitos. “¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: déjame quitarte la paja que llevas en el ojo, si no adviertes si la viga que llevas en el tuyo. ¡Hipócrita!

Nos enseña el Maestro a conocer a los servidores públicos, empezando por el primer mandatario. Hay que saber de qué está hecho, sus virtudes y vicios, su pasado de éxitos y fracasos. ¿Cómo es que conocemos a candidatos y partidos malos y de nuevo votamos por ellos? “No hay árbol bueno que produzca frutos malos ni árbol malo que produzca frutos buenos”. Hay hombres perversos que fingen ser buenos y dicen apapacho y falacias.

Con Cristo aprendemos a ver la realidad de la situación, del cambio y la gran transformación. ¿Esta sociedad de corruptos, esta descomposición social entrará en la gran transformación sólo por la ocurrencia del primer jefe? ¿Una corrupción que ha infectado a cada mexicano y a la sociedad hasta los huesos se va a curar por los buenos deseos del gobernante y sus auxiliares que no son los más idóneos sino los incondicionales? ¿Se va a acabar con la corrupción por decreto? Ciertamente que no. Las tendencias económico políticas van a la baja, ¿las va a cambiar el presidente con su autoritarismo, con sus afirmaciones dogmáticas? ¿Va a poner las tendencias a la alza por decreto? Ciertamente, ahí no funciona como en muchas otras cosas el autoritarismo.

No hay árbol bueno que produzca frutos malos ni árbol malo que produzca frutos buenos”. ¿En esta corrupción endémica y enquistada van a florecer espontáneamente ejemplos de honestidad, las virtudes, el desprendimiento, el servicio gratuito a las multitudes de humildes y sin voz?

No se recogen higos de las zarzas ni uvas de las espinas”… El hombre bueno dice cosas buenas… El hombre malo dice cosas malas…. El hombre malvado que finge dice apapacho y falsedades.

Vive intensamente. Pon a Cristo en el centro de tu vida para vencer la corrupción, envié radicalmente.

Cristo está con nosotros. Cristo está aquí, nos entrega su sabiduría, nos alimenta con su cuerpo y su sangre.

 Compartir en familia. En la familia pongan en el centro Cristo y su sabiduría.