Los padres están dispuestos a aguantar el cansancio, la espera y sacrificarse con tal de ver a sus hijos sonreír ante Melchor, Gaspar y Baltazar (Foto: ACG)

Por: Andrés Torres Magaña/ @AndresJTM11

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Un cielo parcialmente nublado e iluminado acompañó a las miles de familias morelianas en la cabalgata de Día de Reyes, que partió del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe liderado por “Melchor”, “Gaspar” y “Baltazar” hasta Catedral, un trayecto de poco más de dos kilómetros .

(Foto: ACG)

Niños visiblemente emocionados dejaron ir con su fresca alegría cientos de globos de colores con deseos para esta noche, que para ellos es mágica, por la emoción de los regalos, pero que para los padres y abuelos está cargada de recuerdos; todo al lento paso de los Reyes Magos.

Esta fue la primera cabalgata de Reyes Magos para Mateo y su padre, Víctor Hugo, quien lo cargaba en hombros para ver a sus héroes. Víctor es taxista, trabaja y vive al día “si no trabajo no saco para la papa”.

(Foto: ACG)

Pero a este moreliano no le importa el cansancio, ni esperar por largo tiempo: “Todo es por la alegría que (la cabalgata) le da a los niños”. Pero no es la única razón por la que acompañó a su pequeño, en el fondo de su memoria permanece “la alegría que a mí me daba también de chiquito… hay esperanzas para la humanidad, para estar juntos”.

(Foto: ACG)

Quizás Víctor no es consciente de estos versos de Jorge Teillier, pero que describen perfectamente la importancia de la memoria y los recuerdos que guardamos en ella: “Lo que importa no es la casa de todos los días/sino aquella oculta en un recodo de los sueños./Lo que importa no es el carruaje/sino sus huellas descubiertas por azar en el barro./Lo que importa no es la lluvia/sino sus recuerdos tras los ventanales del pleno verano”, escribió el chileno en “Una verdad secreta”.

Memoria que acompañó a Enrique y Bertha, quienes acudieron con sus nietos a la cabalgata de los Reyes Magos, “ahora tenemos una doble emoción: la de nuestros hijos y ahora nuestros nietos. Dicen que el padre educa y el abuelo ama, yo sí (lo) creo”, dijo la señora Bertha.

(Foto: ACG)

A medida que la cabalgata se acercaba a Catedral -y la tarde caía- más globos emprendían su trayecto a las alturas, ante el repicar de campanas y el volar de las palomas.

Al final el cielo rojizo despidió a las familias, que compartieron un pedazo de rosca con los suyos y se fueron en paz, con el cobijo de la noche.

(Foto: ACG)
(Foto: ACG)
(Foto: ACG)

Flv Nz