areli navarrete mimorelia

Es obligación constitucional documentar todo acto que derive del ejercicio de toda facultad, competencia o función, lo que permite contar con la información necesaria para poder analizar el quehacer público; esta acción cobra mayor relevancia en contextos como el que ahora vivimos: una pandemia, porque el estudio e investigación de los documentos permite tomar decisiones que, en este caso, tienen que ver con la vida misma.

Esta semana, el Pleno del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) revocó la respuesta de la Secretaría de Salud en la que señaló no contar con la base de datos del sistema epidemiológico y estadístico de las defunciones de 2019 y 2020, información que fue requerida a través de una solicitud de acceso a la información y que, al obtener una respuesta negativa, el solicitante decidió interponer un recurso de revisión para que fuera analizada la misma.

De esta forma, derivado de ese estudio de fondo de la respuesta, el INAI señaló que es deber de todas las autoridades tener actualizada la información, lo que, en palabras de la Secretaría de Salud, no resulta sencillo, porque en la elaboración de lo solicitado intervienen muchas autoridades.

Este caso me hace recordar la Declaración “Covid-19. El deber de documentar no cesa en una crisis se vuelve más esencial”, recién elaborada por organizaciones especializadas en la materia, como el Consejo Internacional de Archivos, quienes hacen un llamado enérgico para que durante la pandemia 1. Las decisiones se documenten; 2. Los registros documentales y los datos se aseguren en todos los sectores, y 3. La seguridad, la preservación y el acceso al contenido digital se faciliten durante el confinamiento.

Ahora estamos viviendo las consecuencias de no haber dado la importancia debida al tema de los archivos; sin una integración de éstos y la debida gestión documental es muy complicado garantizar otros derechos humanos, por ejemplo, el de acceso a la información pública, incluso a veces imposible, cuando por no dar tratamiento integral a la documentación, la información se pierde o destruye.