“Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres”
Nicolás Maquiavelo.

Entre los compromisos de campaña del ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador era “sacar al Ejército Mexicano de las calles”, tras asegurar que el uso de las fuerzas castrenses en actividades de seguridad pública sería militarizar al país incluso, promovió movilizaciones y bloques legislativos para pronunciarse en contra del entonces presidente, Felipe Calderón Hinojosa.

Hoy, a más de un año de asumir la primera magistratura del país, el presidente decidió tener amnesia política y sin consenso, el 11 de mayo emitió en el Diario Oficial de la Federación un decreto para que las Fuerzas Armadas participen en tareas de seguridad pública por los siguientes cinco años.

Y como la chimultrufia, (que como dice una cosa dice otra), se le olvidó su pronunciamiento en el sexenio de Felipe Calderón, en cuyo periodo textualmente señaló, “Exigimos que el Ejercito Mexicano no se utilice para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles, en esta semana se discutirá una ley para otorgarles facultades al Ejército, esas son facultades excesivas, no podemos aceptar un gobierno militarista”; pero entonces ¿sí debemos aceptar el gobierno militarista de AMLO?, porqué de manera arbitraria dispone del actuar de las fuerzas armadas, cómo buen dictador ¿qué hará con el ejército en calles cuando las manifestaciones sean más fuertes, ante el nulo crecimiento del país y desempleo?

A la amnesia política se sumaron los legisladores locales y federales de MORENA en Michoacán quienes salieron a defender al presidente y cuestionar la controversia constitucional que el gobernador del Estado, Silvano Aureoles Conejo, presentó a principios de mayo ante la Suprema Corte de Justicia; uno de los pocos que ha levantado la voz ante dicha determinación, aclarando el respeto a la institución castrense pero siendo firme en que el decreto violenta las facultades de los gobiernos en las entidades federativas, de los propios militares y los ciudadanos.

La controversia busca esclarecer la participación de la Fuerza Armada en las calles, respondiendo a las preguntas de: ¿cómo van actuar?, ¿Cuándo?, y ¿De qué manera?, ello porque el decreto presidencial genera incertidumbre luego de que no están establecidos los límites de su actuación, lo que abre la puerta para que continúen las violaciones a los derechos humano y luego con una Comisión Nacional en la materia sin liderazgo y actuando a modo del gobierno federal en turno. Sin dunda, Andrés Manuel López, abusando nuevamente de su poder y actuando por encima de los estados y municipios, alejándose un poco de la democracia y pegándose más a una figura de dictador.