Arzobispo Carlos Garfias

Me da mucho gusto saludarlos a todos.

Hoy quiero seguir hablando del tema de la Cuaresma. Ya a estas alturas será muy valioso que podamos buscar un acercamiento más directo con Dios y poder ser muy oportuno acercarnos a la confesión y acercarnos más a los sacramentos, a la eucaristía, también tener unos momentos especiales de oración, y desde esta sacaría con Dios disponernos para ir entrando en procesos de perdón y reconciliación con nuestros hermanos.

Desde la experiencia del perdón que se nos ayude a descubrir que nosotros hay enojo, hay rencor, hay resentimiento hay anhelo de venganza, y necesitamos vernos a nosotros con los ojos del amor de Dios para sabernos capaces de perdonar en nuestro interior, en lo más profundo de nuestro corazón, y desde la experiencia del perdón disponernos para decidir reconciliarnos con nuestros hermanos.

Una decisión que podrá ayudarnos a convivir en algún momento dado aunque sea simplemente a no ofendernos pero siempre en un anhelo de tener cada vez una mejor relación con el otro. Si es posible la convivencia, es si posible lograr la comunión, la amistad, la cercanía que nos ayude a reconstruirnos como personas y hacer proyectos tanto en beneficio de la amistad misma que podemos generar, en beneficio del matrimonio, de la familia o de la comunidad, de la sociedad misma, como en su momento ir logrando el bienestar personal para ser personas de paz, y que podamos construir la paz con nuestros hermanos.

Que sigamos todos viviendo de la mejor manera nuestra Cuaresma.

Les doy a todos la bendición: El señor esté con ustedes, la bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.