Una gran alegría para nuestra diócesis es la ordenación sacerdotal de 11 jóvenes, ex alumnos de nuestro seminario y un diacono.

Son una decena de muchachos que están dispuestos a comprometerse por toda la vida para el servicio del pueblo de Dios, pidamos que sean buenos pastores, que sean verdaderos servidores de la gente dando ejemplo de humidad, de oración profunda, de ternura a imagen del buen pastor.

En este año de la misericordia, Dios nos concede la gracia de tener buen grupo de ordenación de jóvenes, pero sabemos que no basta la gracia recibida un día, sino que tendrán que perseverar y renovar esta gracia cada día para que su sacerdocio no se desgaste, sino que se renueve con la alegría profunda de quien sabe que es portador de buenas noticias, misioneros de paz, en cada circunstancias de la vida.

Felicidades a los nuevos sacerdotes, a sus familias, gracias al seminario que ha colaborado en su formación.