De regreso de Roma, saludo a todos con afecto.

Viví momentos muy emotivos, desde luego la canonización de José Sánchez del Río en un ambiente de iglesia universal, santos nuevos de Europa, de América, y pues un Papa siempre cariñoso, siempre sonriente que recuerda bien a Morelia, vive su impresión positiva de la juventud entusiasta que encontró aquí a pesar de las dificultades de las que él también tiene conocimiento, le impresiona que sea un pueblo tan participativo, tan entusiasta.

El Papa pues varias veces pude saludarlo, me manifestó siempre mucho cariño, mucha bondad y a través de mí, envía su bendición, su saludo a todos ustedes.

Participe también en un congreso internacional sobre las vocaciones. La vocación no es solamente del sacerdote, sino la de todo discípulo y misionero de cristo. Necesitamos especialmente vocaciones de buenos pastores, sacerdotes, que sean fruto de una cristiandad, de un pueblo fundamentado en la fe y servidores de las nuevas generaciones.

La intersección de José Sánchez del Río nos ayude a unirnos siempre con espíritu fuerte a la iglesia que es testigo, testimonio vivo de cristo y nos ayude también alcanzar que nuestros jóvenes sean generosos y respondan al llamado de Dios.

Los saludo con alegría.