Con la ayuda de Dios emprendo este nuevo viaje a Roma para agradecer personalmente al Papa la inmensa bendición que nos trajo al visitarnos, al regalarnos su palabra, su testimonio de buen pastor, sin duda que la visita del Papa nos deja a todos una gran tarea; asimilar su mensaje, llevar a la ida sus enseñanzas, no dejar que simplemente quede un recuerdo romántico, una emoción, sino sobre todo, sí, una transformación de nuestra vida y un compromiso para dar adelante este mensaje que trasforme corazones y que reconstruya la paz en nuestras familias, en nuestras comunidades.

No podemos caer en la resignación, nos ha dicho el Papa en Morelia, está sería una gran tentación que nos aparta del proyecto de dios, más bien recuperar la dignidad y ser todos, especialmente los jóvenes, motivo de esperanza para el mundo.