Lentitud en calle Allende y su continuación, Valladolid, a partir de la calle de Galeana y con dirección hacia la plazuela de Valladolid 

 

Accidente en la salida a Charo, justo antes de llegar al Recinto Ferial, a la altura de una gasolinería. Maneje con precaución

 

Complicación vial en Plan de Ayala, cerca del mercado de San Juan, con dirección a San José

 

Congestión vial en libramiento, entre salida a Salamanca y al de Charo, por obras públicas

"La Puerta al Infierno", cráter que arde hace 50 años y no se apaga

Hasta el momento, ningún científico consigue pronosticar a ciencia cierta cuándo se apagará el cráter

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El incendio continua ardiendo hasta el día de hoy con temperaturas cercanas a los 400 grados centígrados (Foto: curiosearweb.com)

Asia (MiMorelia.com).- En el medio de un gran desierto se abre un enorme pozo incandescente que no deja de arder durante medio siglo. Los expertos y los locales lo denominan de distintas formas a lo largo de los últimos 50 años, pero un nombre sobresale más que los otros: “la puerta del infierno”

La historia de este lugar inicio durante la Guerra Fría cuando la Unión Soviética se lanzó sobre los rincones más recónditos de su geografía para encontrar hidrocarburos, convencida de que un conflicto con las potencias de Occidente por el petróleo. 

Su búsqueda los llevó hasta el desierto de Karakum, situado en el territorio que ocupan actualmente Turkmenistán. 

Con base a estudios previos realizados en el terreno, los geólogos soviéticos decidieron llevar a cabo una serie de explosiones programadas para evaluar el potencial de la zona sin imaginarse que estaban por desatar un problema que hasta el día de hoy sigue sin solución. 

Cuando los expertos dinamitaron unas cuevas poco profundas que, según sus análisis, brindaban acceso a un pequeño depósito gas de natural, pero la detonación destruyó completamente la estructura y causó un hundimiento en el terreno que se llevó consigo el equipamiento desplegado por los técnicos.

La explosión provocó un agujero de 70 metros de diámetro y unos 30 metros de profundidad y generó una interrogante que preocupó a los geólogos.   

Asustados por las posibles consecuencias de haber creado sin querer una fuga masiva de gas, decidieron prender fuego el lugar convencidos de que las llamas se apagarían a los pocos días. 

Sin embargo, abrieron las “puertas al infierno” , un colosal incendio que continua ardiendo hasta el día de hoy con temperaturas cercanas a los 400 grados centígrados. 

Hasta el momento, ningún científico consigue pronosticar a ciencia cierta cuándo se apagará el cráter. Darvaza, una pequeña aldea ubicada cerca del pozo, ordenó reubicar a sus 300 habitantes como medida de seguridad.

SJS