No más muertos…

La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”… Martin Luther King. (1929 – 1968) Religioso estadounidense.

Los acontecimientos en Oaxaca deberían obligar a las partes en conflicto, a hacer un alto en el camino y retomar el diálogo, donde haya flexibilidad para alcanzar los acuerdos que eviten el derramamiento de más sangre.

Para nadie es un secreto que la educación en el país atraviesa una severa crisis, con mayor agudeza, coincidentemente, donde tiene presencia la CNTE, como Oaxaca y Michoacán, por citar dos ejemplos.

Pero en semejante círculo vicioso son muchos los culpables. Suman más de tres lustros donde los gobiernos en turno, han sido complacientes con los profesores democráticos y se ha aplicado la ley, según las conveniencias político-electorales.

Las posiciones polarizadas en las que se encuentra el Gobierno Federal y los disidentes y que lamentablemente han arrastrado a buena parte de los ciudadanos, que sobre todo en redes sociales se agreden como si fuera un asunto de blanco y negro o bueno y malo, obedece a la ausencia de credibilidad de las partes en conflicto.

Sólo en Michoacán, durante muchos años hemos escuchado acusaciones mutuas de corrupción e impunidad, de venta de plazas en el mercado negro, de aviadores de ambas partes, profesores que cobran inexplicablemente por 4 o más plazas, duplicidad de claves y entrega de plazas automáticas, entre muchas más.

Profesores que dicen defender la educación pública y gratuita para los niños, pero que con sus marchas y plantones a quienes más han afectado, es justamente a los niños. Profesores que aseguran luchar contra la privatización de la educación, cuando ellos han sido los principales promotores. Y más aún, profesores que constantemente han afectado a terceros, violentando derechos que ellos piden se les respeten, como el libre tránsito, por citar un ejemplo.

Autoridades que se han cansado de amenazar con aplicar la ley, pero en los hechos no han podido hacerlo. Cuando hay órdenes de aprehensión contra profesores y normalistas, detenidos incluso en flagrancia, tardan meses en aplicarlas y en caso de detener a los culpables, salen a las horas o días, con un cúmulo de dudas respecto a quién pago las multas u otorgó los perdones.

Y qué decir de leyes a modo para permitir que se violenten los derechos de terceros, como eso que llaman el “robo de uso” y que pese a quejas y desgarrarse las vestiduras, diputados van y vienen de todos los colores, y tampoco han hecho las reformas necesarias para inhibir semejante abuso.
Autoridades que han insistido en descontar el salario a los faltistas, pero no han encontrado cómo hacerlo sin cometer injusticias y que tampoco han podido despedir a todos los que han abandonado las aulas por más de tres días consecutivos.

Vale destacar que en los “derechos adquiridos” y/o “privilegios mal habidos” de la CNTE, los gobiernos Federal y de Michoacán, han sido cómplices. ¿Cuántas veces han asegurado que se acabaron las plazas automáticas y ha resultado una mentira? ¿Cuántas veces aseguraron que no volverían a firmar una minuta y a los pocos días se conocía que se firmó y costaba mínimo 600 millones de pesos?

La simulación, la corrupción, la impunidad, la incapacidad, el discurso amenazante que no se cumple, la ausencia de legitimidad y transparencia de ambas partes, mantienen al conflicto como un círculo vicioso.

Coincido en que la Reforma Educativa se limitó a cuestiones administrativas, con especial atención en la evaluación y que dejó de lado una oportunidad para darle sustento y rumbo a ese cimiento llamado educación, pero también coincido en que era necesario ese, espero, primer paso.

Así que insisto, es tiempo de procurar el diálogo con flexibilidad, con ganas de encontrar los acuerdos que beneficien a la mayoría. Un diálogo que se difunda por todos los medios posibles, que no se desarrolle una mesa más a puerta cerrada, como sucede cotidianamente.

Es tiempo de lograr la legitimidad retomando el deber ser, aplicando la ley igual a profesores que a políticos corruptos que han saqueado a Michoacán y México, es tiempo de acusar con pruebas, de acabar con el litigio en medios de comunicación y redes sociales.
Es tiempo… de lo contrario, el conflicto seguirá escalando y cobrando la vida de más personas.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.
cmongem@hotmail.com