El tiempo pasa…

Nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”… Anónimo.

Como dice la canción, el tiempo pasa y el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar no termina de hacer la diferencia en su administración, comparado claro, con sus antecesores que han llegado cobijados por algún instituto político.

Tras más de medio año al frente de la comuna capitalina, Martínez Alcázar apenas se ha atrevido a presentar un par de propuestas, pero con fallas de origen, como son la privatización del alumbrado público y las fotomultas.

Tal vez por ingenuidad o por el temor que parece congelarlo ante los embates de los partidos políticos, especialmente del PAN, instituto que lo llevó a disfrutar las mieles del poder, pero al alcalde independiente se le agota la confianza ciudadana.

Más allá de si son preponderantemente buenas las propuestas en mención o no, el problema es que le ha faltado arroparlas con más argumentos, presentarlas con pleno convencimiento en eventos públicos y totalmente transparentes, para disminuir el impacto de la polémica.

Ambas propuestas ya se desarrollan en otras ciudades del país y parecen tener resultados aceptables, por lo menos, resultados que hasta ahora no hemos conocido en Morelia. El problema, es que como se trata de llevar servicios públicos al ámbito de lo privado y ante la opacidad, corrupción e impunidad que imperan en Michoacán, es complicado pensar que esta vez será diferente.

Escuchar que con la privatización del Alumbrado Público Morelia estará mejor iluminada, más segura, con ahorro de energía y que resultará más económico al municipio, según los argumento de Alfonso Martínez, debería ser una buena noticia y en todo caso, provocar que alguna comisión del Consejo Ciudadano de la capital, se dedique a supervisar que no habrá diezmos ni negocios particulares en la licitación.

De igual manera, un programa que pretende disminuir los accidente viales, proteger al transeúnte, que vendría acompañado de balizar la ciudad y evitar las paradas continuas del transporte público, debería de ser plausible, el pero es que resulta extraordinariamente complejo creer en los políticos, aún tratándose de uno, Martínez Alcázar, presuntamente independiente.

Los partidos políticos en su búsqueda de afectar la imagen de los “independientes” le obstaculizarán cuanta acción pretenda llevar a cabo la actual administración de Morelia, aún si la iniciativa fuera totalmente favorable para los ciudadanos.

Por ello, si Alfonso Martínez quiere efectivamente hacer la diferencia, tendrá que tomarse en serio su compromiso de ser transparente y evitar la ingenuidad en el trato que le ha dado a sus opositores, quienes han aprovechado el mínimo descuido para afectar la acción gubernamental.

Le urge a Alfonso Martínez sentar precedentes. Tanto la privatización del alumbrado público como las fotomultas, se han convertido en 2 trascendentales exámenes de la administración municipal que encabeza el ex panista; pero no deberían de ser los únicos. También está pendiente el que actúe decididamente contra las empresas incumplidas y/o malhechas que le heredó la anterior administración, para que demuestre que efectivamente su compromiso es con los ciudadanos y no con la clásica cúpula política y económica de Morelia.

Así que si Martínez Alcázar quiere repetir como alcalde en el próximo trienio, competir por otro escaño como independiente e incluso, su fin último es el Solio de Ocampo, más vale que deje de actuar como los clásicos políticos y empiece a dar las primeras pinceladas de lo que alguna vez podría ser una administración municipal liderada por un perfil netamente independiente, considerando que el tiempo pasa y pasa rápido, especialmente en un gobierno de 3 años.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.
cmongem@hotmail.com