Por: Josimar Lara/@josimar2188

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Pese a que es horario laboral, poco a poco se van poblando las gradas del parque de la Unidad Deportiva; unos han optado por apurarse a terminar sus actividades de diario, el partido lo amerita, los locales Leones de Maravatío reciben a los Diablos Rojos de México, un histórico del béisbol en el país; y sin importar que sea la Liga Invernal Mexicana, la cual sirve para foguear a los jugadores prospectos de los equipos de la Liga Mexicana de Béisbol.

Los Leones de Maravatío, son la «sucursal» conformada por los mejores talentos de los equipos Vaqueros Unión Laguna y Leones de Yucatán; pero ha hecho una “conexión” con los habitantes del municipio michoacano, quienes jugarán su papel en el último partido de la serie contra los Diablos Rojos de México, que antes de este encuentro marchaba 1-1.

El baseball es uno de los deportes más populares en países como Estados Unidos, Cuba o Puerto Rico; pero en México dicha disciplina deportiva también es muy practicada, al tener la Liga Mexicana de Béisbol, la cual está conformada por equipos de la mayoría de la República; y por la Liga Mexicana del Pacífico, que se concentra principalmente en el noroeste.

Sin importar que es una liga de desarrollo; las gorras y playeras de equipos conocidos de la Liga Mayor de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés), como los Yankees de Nueva York, Padres de San Diego, Media Rojas de Boston o de Los Ángeles Dodgers, delatan que la pasión por el “Rey de los Deportes” se trae en la sangre, en un municipio que representa apenas el 1.17 por ciento de Michoacán.

Maravatío se ubica a 91 kilómetros de la capital michoacana y, de acuerdo con datos del Inegi, tiene una población de sólo 88 mil personas. Sin embargo, es una de las sedes de la fiesta beisbolera en México.

“¡Ya lo tienes pitcher, venga!”, se escucha desde las pequeñas tribunas, mientras el bateador de Diablos Rojos manda la pelota a foul, “¡en ésta te la llevas, ya no hay más”, prevé un joven a un out de terminar una de las primeras cuatro entradas.

La cosa no es distinta cuando es el turno al bat de los Leones de Maravatío; “¡vamos bateador!”, grita una señora; “¡vamos, ‘truénala’!, alentaban padre e hijo desde la grada a los jugadores de los melenudos.

Al pasar los minutos, se han hecho presentes cerca de 300 aficionados en las tribunas, que se estima tienen capacidad para más de mil personas.

El partido está parejo; hasta la quinta entrada las pizarras marcaron cuatro carreras para cada equipo, por lo que por momentos apareció la frustración y la desesperación entre los seguidores, al ver que la sucursal melenuda no puede tomar ventaja. Fue hasta la sexta entrada que “la bola se encendió”, los Diablos Rojos conectaron tres carreras en la parte alta; pero los Leones sacaron las garras y respondieron con seis carreras en la parte baja.

“¡Ya cayó, ya cayó!”, arengaba un señor cada que el equipo local hacia un hit desde la zona de bateo y que significó una carrera.

Partidos tan emocionantes como el que estaban ofreciendo Leones y Diablos, merecen ser vistos por más gente. “¡necesitamos iluminación en el parque para que toda la gente trabaja, pueda ver este espectáculo”, pedía el animador del encuentro, cuando el marcador iba 10-7 a favor de los locales.

El béisbol apasiona de diferente manera a los de Maravatío; los más grandes hacen hasta de coach, “¡ahorita sale el home run!, cinco, apuntale a aquel árbol que está a tu frente”, aconseja uno de ellos; los más pequeños optan por jugar a un costado, imitando a los prospectos y apuntando a ser las próximas promesas del béisbol y a jugar en la Liga Mexicana.

Los aficionados ofrecieron un “juego perfecto” desde las tribunas, pues alentaron a un corredor a robarse la base y marcar la carrera que a la larga significó la victoria de 11-7 y que los Leones de Maravatío se quedarán con la serie 2-1 ante los Diablos Rojos de México.

ljcr