Qué tal, amigos de MiMorelia.com. Hace unos días tuve oportunidad de visitar el municipio de Maravatío para realizar diversas actividades oficiales.

Como ya lo había hecho semanas atrás, primero en Zitácuaro y posteriormente en Ciudad Hidalgo, en este lugar del Oriente michoacano me reuní con más de 400 jóvenes, en el hermoso teatro Morelos. En cada encuentro que tengo con estudiantes me convenzo de que las nuevas generaciones tienen vocación por el emprendimiento, cada vez más de ellos quieren tener sus propios negocios.

En el evento ofrecí la plática “Empréndete”; posteriormente, escuché planteamientos muy interesantes de estudiantes de carreras como Biotecnología y de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), de la Universidad Tecnológica del Oriente de Michoacán (Utom); algunos de sus proyectos están relacionados con el cuidado del medio ambiente y con el aprovechamiento de energías renovables, como los paneles solares.

Primero con timidez, luego con mayor confianza, los jóvenes también me hablaron de propuestas como una planta procesadora de basura, así como de producción de tostadas a base de bagazo de zanahoria.

Ese entusiasmo, esa decisión de emprender, de aterrizar sus ideas en proyectos que contribuyan a resolver problemas sin dañar el medio ambiente, representa un reto para el gobierno en sus diferentes órdenes.

No podemos voltear a otro lado, ser indiferentes a la inquietud y al empuje de los jóvenes, a la preparación de alto nivel que reciben en las diferentes instituciones educativas que hay en la entidad, como el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Ciudad Hidalgo, o la Universidad Tecnológica del Oriente de Michoacán, por mencionar dos buenos ejemplos.

Por todo ello, hicimos el compromiso de apoyarlos, de dar seguimiento a sus proyectos, hasta que logren hacerlos realidad, siempre con el acompañamiento de sus profesores y de las instituciones educativas donde se están formando y donde, también, les inculcan que pueden llegar tan lejos como se lo propongan.

Es necesario que identifiquemos los proyectos más avanzados en su planteamiento, los más consolidados, para darles acompañamiento y buscar las fuentes de financiamiento que requieren.

En cada oportunidad que tengo, le comento a los jóvenes sobre las fortalezas y las vocaciones productivas de Michoacán; les hablo sobre el puerto Lázaro Cárdenas, de la necesidad de que conozcan ese importante polo de desarrollo que da renombre a la entidad y a México.

En el caso de Maravatío, ante el entusiasmo de los jóvenes, les ofrecí gestionar una visita al recinto portuario, para que conozcan de primera mano la infraestructura y la tecnología con la que operan las empresas logísticas ahí instaladas.

Por supuesto, esa idea fue recibida con alegría y muchos aplausos. Agradezco al presidente municipal de Maravatío, Jaime Hinojosa Campa, por haber apoyado la propuesta y por ofrecer autobuses para el traslado de los estudiantes y sus profesores a la Costa michoacana, en fecha por definir.