Por: Guadalupe Martínez/@Guadalupemtzo

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El “Domingo de Ramos” en la capital michoacana, es una celebración que se niega a morir, ya que los puestos de comerciantes no se hicieron esperar e inundaron la explanada de la Catedral, así como las principales plazas del primer cuadro del Centro Histórico para vender las conocidas palmas y ramas de olivo a la gran cantidad de católicos que acudió a la celebración.

Desde primera hora de este domingo, las familias de artesanos provenientes de la comunidad de San Javier, perteneciente al municipio de Cointzio que por décadas se han dedicado a cosechar y elaborar las palmas, colocaron sus puestos para venderlas a los feligreses y turistas desde los cinco hasta 20 pesos, según el tamaño y el diseño.

(Foto: Guadalupe Martínez)

Algunas de las palmas, simularon a Cristo crucificado, otras portaron su imagen con flores incrustadas e incluso de otros santos como San Judas Tadeo y la Virgen María, lo cual lo hace más vistoso para que los religiosos se acerquen a comprarlas y llevarlas a que el clérigo las bendiga.

(Foto: Guadalupe Martínez)

Las palmas y las ramas de olivo son los dos árboles que había en la zona de Jerusalén por donde pasó Jesucristo, por eso se utilizan palmas en el Domingo de Ramos y también ramas de olivo, mismas que después de su bendición, se llevan a casa y se guardan, e incluso hay quienes las cuelgan en las ventanas de sus casas durante toda la Semana Santa.

Adelina Prudencia Téllez, una de las comerciantes que desde hace más de 15 años se ha dedicado a realizar trabajos de textil vegetal, expresó a MiMorelia.com que la expectativa es al menos terminar el Domingo de Ramos con más de dos mil pesos de ganancias, pero con la llegada de los turistas a la capital, la mujer de 60 años de edad dijo confiar en que sus ventas se incrementen hasta un 70 por ciento en comparación al año anterior.

(Foto: Guadalupe Martínez)

Expuso que es una actividad muy barata para las personas que acuden a las iglesias y por ello, sus ganancias no se elevan mucho, pero les ayuda al menos para salir las dos semanas de vacaciones, toda vez que también se dedica a vender artesanías de madera como crucifijos, mesas, sillas o pulseras con la imagen de varios santos.

Por su parte, Ramiro Ponce del Estado de México, indicó que cada año acude a la capital michoacana para vender las palmas a precios accesibles, pero también, aprovecha la visita para saludar a sus familiares michoacanos. Destacó que en esta ocasión le tocó instalar su puesto en la Plaza de San Francisco, pero en otros momentos le había tocado estar en el Mercado de San Juan. Relató que lleva veinte años tejiendo las palmas por tradición de su familia, además de dedicarse a la carpintería cuando le solicitan trabajos más especializados.

(Foto: Guadalupe Martínez)

Abrazado de sus dos hijas de cinco y ocho años, Raúl Guzmán Robledo, contó que cada año acude a la Catedral de Morelia para escuchar el sermón del Arzobispo en la misa de Domingo de Ramos y a su vez, llevar la palma bendita a su casa para que proteja su hogar. Destacó que está tradición católica es una de las más bonitas que debe disfrutarse en familia y con mucho respeto, ya que se recuerdan las etapas que vivió Jesucristo antes de ser crucificado.

Para el ingeniero civil, el Domingo de Ramos es una tradición que sigue viva al menos en los morelianos, porque cada año, dijo, se observan a más católicos acudir a las iglesias para conmemorar la entrada de Jesucristo a Jerusalén y también de la Semana Santa.

CA