Carlos Garfias Merlos

El primer domingo nos invita a entrar a la dinámica de conciencia del adviento y revisar nuestra vida; pensar cómo podemos vivir de manera más adecuada a lo que significa la presencia de Jesucristo, nuestro redentor a través de su nacimiento.

Ojalá que todos podamos hacer una expresión de conversión, podamos abrir nuestra mente, nuestro corazón a la esperanza, y podamos dejarnos conducir guiar contemplando en el horizonte al hijo de Dios que se asome para salvarnos.

Empecemos a ver al niño Dios que nos llena de alegría y de esperanza y los invito a que nosotros cambiemos nuestra vida para hacer objeto de alegría y esperanza para todos aquellos que nos rodean, vivamos todos con mucha intensidad, alegría, gozo y esperanza este adviento; los saludo y los bendigo el señor este con ustedes, la bendición del Dios omnipotente, padre, hijo y espíritu santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.