El hecho es un parteaguas en la historia del país en la vida política y democrática (Foto: MiMorelia.com)

Ciudad de México (Rasainforma.com).- El de 2 octubre es un día memorable por la matanza histórica de 1968, cuando un grupo de estudiantes realizaron un mitin que fue reprimido por el Ejército en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Tras un par de meses de manifestaciones se originaron diversas riñas entre los estudiantes en la que intervinieron los granaderos. La matanza de estudiantes ocurrida el 2 de octubre de 1968 es una radiografía del estado de injusticia, del malestar social y del régimen autoritario, restrictivo que impulsaron el crecimiento acelerado del movimiento estudiantil y su inminente resonancia en todo el país y en otros movimientos.

Entre 30 y 40 personas fueron asesinadas y mil 500 fueron detenidas, según declaraciones de las autoridades de la época.

Ese 22 de julio de 1968, alumnos de la vocacional 5 se pelearon a golpes y piedras con los jóvenes de la prepatoria particular «Isaac Ochoterena» en La Ciudadela.

Al día siguiente los jóvenes de la prepa particular buscaron revancha, pero en la refriega intervino el cuerpo de granaderos, que golpearon a varios jóvenes.

Para los politécnicos ese hecho provocó indignación y convocaron a una marcha el 25 de julio, las manifestaciones continuaron, pero el 30 de julio se desató la ira de los universitarios, el Ejército entró en las Prepatorias 2 y 3 y en las vocacionales 2 y 5, sacaron a varios estudiantes y los detuvieron, lo que provocó que facultades de Ciudad Universitaria se sumaran a un paro, iniciado en las prepas y vocacionales.
(Foto: gob.mx)

Hacer del conocimiento histórico sobre el movimiento de 1968 y la matanza en la Plaza de las Tres Culturas parte de la discusión en la esfera pública es un ejercicio de una memoria imprescindible que abona a fortalecer la democracia en la medida en que nos ayuda a entender a México antes y después del 68, hecho parteaguas en la historia de nuestro país, así como en su vida política y democrática.

Ante la posibilidad del olvido y su avasallante despolitización, queda poner en marcha un ejercicio de memoria histórica para comprender y mirar en su complejidad al pasado y a la historia que hoy nos configuran, y que al mismo tiempo nos permita reivindicar luchas del pasado para entender y accionar en nuestro presente.

 

(Foto: gob.mx)

Por: Adoración Araiza/E