(Foto: Ilustrativa/@PJFamiliarNac)

Por: Cristian Ruiz/@crisruizr1

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Con una tasa del 15.4 por ciento, Michoacán ocupa el décimo lugar a nivel nacional en cuanto a incidencia alta de empleo entre menores de 5 a 17 años de edad, según los últimos resultados del Módulo de Trabajo Infantil (MTI) publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el 2017.

El organismo nacional de estadística indica que en Michoacán hay aproximadamente un millón 110 mil 503 habitantes de entre 5 y 17 años, de los cuales el 15.4 por ciento, es decir 171 mil 17 menores realizan alguna actividad laboral.

De esta cifra, el 65.3 por ciento de los menores realiza actividades no permitidas, es decir trabajo en el campo, en el comercio informal y otros oficios no regulados, mientras que el 34.7 por ciento restante labora en sitios regulares, por ejemplo como empacadores en los supermercados, meseros, y, empleados de piso.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) estima que el 75.64 por ciento de los menores que desempeñan alguna actividad laboral en Michoacán son varones y el 24.6 mujeres.

Los motivos principales por los que trabajan los menores, en especial en el sector agropecuario, son: porque el hogar necesita de su trabajo y aportación económica (40%), aprender un oficio (22%) por gusto o sólo por ayudar (11%), para pagar su escuela y/o tener sus propios ingresos (19%) y no estudia (8%).

Con estos indicadores, el Inegi alertó que Michoacán se ubica en el puesto número 10 a nivel nacional con mayores índices de trabajo infantil, por encima de entidades como Yucatán que tiene un tasa del 13.9%, Baja California Sur con el 13.8% y Querétaro, que es la entidad con cifras más bajas, con solo el 5.3%.

En contraste, las primeras tres entidades que tienen las tasas más altas de empleo infantil son: Tepic, con el 19.7%, Zacatecas con el 18.9% y Campeche que lleva 18.1%.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el trabajo infantil es una violación de los derechos fundamentales, al entorpecer el desarrollo de los niños, además de observar un fuerte vínculo con la pobreza, en tanto la perpetúa por generaciones al dejar a los niños fuera de la escuela y limitando con ello sus posibilidades de ascender en la escala social.

La misma OIT señala que “Los estados reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”.

Según datos del Consejo Estatal de Probación (Coespo) que datan de 2015, del total de niños en la entidad que realizaba alguna actividad, el 27.6 por ciento no recibía ningún ingreso por ello, 32.8 por ciento cobraba hasta un salario mínimo y 27.5 por ciento percibía más de dos salarios mínimos.

(Foto: Pixaby)

Infancias perdidas entre cultivos

En entrevista para Publimetro, Yolanda Equihua Equihua, secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes de Michoacán (Sipinna), reconoció que el trabajo infantil es un tema que debe ser atendido de manera urgente en la entidad, a través de diversas instituciones, sobre todo el trabajo agrícola, debido a que implica condiciones de riesgo para el bienestar y su desarrollo de los infantes.

“Tenemos que intervenir varios actores, primero porque hay muchos temas relacionados a la salud del niño, su bienestar, y también entender que hay muchos casos, como ocurre con las familias jornaleras, que los niños no pueden dejar de trabajar porque significa un ingreso menos”, expuso la funcionaria.

Dijo que son 11 los municipios donde el Sipinna y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) han detectado la mayor cantidad de niños jornaleros: Yurécuaro, Tanhuato, Coahuyana, Huetamo, Los Reyes, Taretan, Peribán, Nuevo Urecho, San Lucas, Tocumbo y Antúnez, donde hay incluso albergues donde pernoctan y reciben educación.

“Partiendo de que muchos niños no pueden dejar de trabajar es que hemos hecho todo lo posible para tener a los niños mejor atendidos, primero hablando con sus empleadores para que sepan que un menor no puede estar trabajando más de seis horas en el campo, después también revisar que no estén expuestos a fertilizantes y otras sustancias nocivas para la salud”.

En ese sentido, Yolanda Equihua dijo que a partir del año pasado se inició una revisión exhausta de los centros donde están los menores, sobre todo en que el Grupo de Jornaleros Agrícolas, coordinado con la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (Sedesoh) para que informen sobre cualquier problema que ocurra.

“Gracias a un reporte que nos hizo el Grupo de Jornaleros Agrícolas detectamos que en Coahuayana había niños que tenían infecciones en sus ojitos por bañarse con agua de riego, les dimos medicamentos y la revisión médica necesaria, es lo que podemos hacer para lograr su bienestar”, apuntó.

La titular del Sipinna agregó que derivado de la revisión efectuada en los municipios que reclutan a niños jornaleros, no detectaron casos de empleadores que hayan abusado de los menores en lo que respecta a sus remuneraciones económicas.

“No hay que olvidar que son niños y que tienen derecho de jugar, una acción inmediata que hemos hecho junto con el DIF es atender y revisar espacios adecuados para que puedan hacer actividades libremente”.

La Secretaria de Educación en el Estado (SEE) atiende a mil 252 niños jornaleros en educación básica, 689 niños tienen su estancia en Yurécuaro; 255 en Coahuayana, y, 126 en Antúnez, de los cuales el 59 por ciento cursa la primaria y el 41 por ciento restante la secundaria. Cabe señalar que no todos los niños jornaleros acuden a clases.

Entre cruceros y mercados se ganan la vida

En el ámbito urbano, el Sipinna tiene detectados a niños que trabajan vendiendo dulces, limpiando parabrisas en las calles y haciendo algunos oficios, mientras que por el otro hay jóvenes desde los 15 años que pueden trabajar con un previo permiso emitido por la STPS.

Los niños más grandes –de hasta 15 años- debían hacer malabares en los cruceros, mientras que los más chicos –de 6ª 8 años- vendían chicles; incluso había bebés que acompañaban a otras mujeres cautivas mientras pedían dinero (Foto: Ilustrativa)

“Hay que tomar en cuenta que desde hace dos años se hizo una reforma para que los menores de 15 años puedan trabajar con un permiso especial, en su caso al igual que con los niños jornaleros se les debe permitir laborar en horarios no mayores a seis horas, aquí hay más tipos de ejemplos porque pueden trabajar en tiendas, supermercados o algunas empresas donde no están en riesgo”.

Según el organismo federal del trabajo, en Michoacán hay 73 mil 382 jóvenes de 15 a 17 años que laboran bajo este esquema, que pretende hacer que los menores de edad no sufran violaciones a sus derechos.

Sobre los trabajos que realizan niños de 5 a 14 años en calles y negocios, las autoridades dicen que no hay datos actualizados, salvo que en 2015 eran alrededor de 11 mil 500 en el entorno urbano, muchos de ellos en conjunto con sus padres u otros familiares.

“Ese es otro reto que tenemos como Sipinna, el lograr descender los indicadores de trabajo infantil urbano, porque muchas veces trabajan en la calle o cruceros donde está en gran peligro la integridad de los menores”, lamentó Yolanda Equihua.

Para frenar o por lo menos contener el trabajo infantil, la secretaria ejecutiva del Sipinna dio a conocer que en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora este 12 de junio, las instancias de gobierno estatal van a generar un plan de trabajo institucional que les permita apoyar a los niños y jóvenes que trabajan.

CA