Carlos Garfias Merlos magistrado
Carlos Garfias Merlos y Juan Antonio Magaña de la Mora pugnan por una convivencia social pacífica (Foto: MiMorelia.com)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Al advertir que la aplicación de sanciones penales más severas no incide en la reducción de conductas delictivas violentas, el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, y el magistrado de la Cuarta Sala Penal del Supremo Tribunal de Justicia del estado, Juan Antonio Magaña de la Mora, promueven, desde sus respectivas trincheras, valores que buscan la reconstrucción del tejido social, la reparación del daño a las víctimas y una convivencia social pacífica.

A través del Consejo Michoacano para la Construcción de la Paz y la Reconciliación, que preside Carlos Garfias, está diseñado un plan de acción en cuatro ejes: Centros de Escucha, Centros de Rehabilitación, Educación para la paz y Economía social y solidaria, que tienen como propósito central la atención a las víctimas de la violencia.

Magaña de la Mora, por su parte, es miembro del Consejo de Seguridad del estado, órgano desde el cual se implementó el Programa Estatal para una Cultura de Paz y Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.

Magistrado Magaña de la Mora
(Foto: MiMorelia.com)

En entrevista exclusiva, ambo coincidieron en que advierten la justicia restaurativa como un mecanismo importante dentro de los modelos de construcción de paz, y que el perdón puede ser un elemento de sanación para las víctimas.

El también vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) subrayó que el propósito central del colectivo ciudadano que impulsa en Michoacán es la atención a las víctimas de la violencia. «Si hacemos que recuperen su sentido de vida y su capacidad para relacionarse con los demás, reconstruimos el tejido social».

Dijo que de ésta es la forma en la que las iglesias, aglutinadas en el Consejo Interreligioso, colaboran con las autoridades y a la par les piden ayudar a las víctimas, «porque hay un imaginario que hace mucho daño de que si se castiga con más severidad al victimario se sana la víctima, y lo grave es que se castiga al victimario de la forma más dura, pero la víctima sigue herida».

Garfia Merlos magistrado
(Foto: MiMorelia.com)

Magaña de la Mora compartió que, desde el ámbito en el que se desarrolla, advierte desprecio por la vida, lo que se refleja en la facilidad con la que se priva de la vida a una persona; observa a una sociedad presionada, nerviosa, carente de los valores determinantes para construir la paz que se busca.

«Necesitamos mecanismos para poder solventar una tranquilidad que nos dé esa paz social a partir de la enseñanza de la familia, de la escuela, la sana convivencia entre los semejantes», dijo, y subrayó la pertinencia de voltear hacia las normas jurídicas, religiosas, éticas y sociales, e impulsar su cumplimiento, pues de lo contrario se rompe el equilibrio en la sociedad, surgen infracciones que luego se vuelven delitos.

Garfias Merlos hizo un llamado a tomar en cuenta que la paz no se exige, es algo que se cultiva internamente y se ofrece al otro.

“Es como el amor; no es algo que se exige, es algo que se da desde el interior de la persona. Hay mucha gente que se la pasa exigiendo amor, exigiendo derechos y no da nada. Si aprendiéramos a dar encontraríamos un camino para ser constructores de paz”, reflexionó.
Garfia Merlos
(Foto: MiMorelia.com)

Por: Sayra Casillas/rmr