De manera atípica y fuera del protocolo tradicional, esta semana se llevó a cabo el quinto informe de Gobierno de Silvano Aureoles Conejo, el mensaje lo ofreció vía redes sociales y por internet debido a la contingencia por el Covid-19 y cuya enfermedad ya enfrentó.

El mandatario estatal realizó un balance general de los sectores estratégicos más importantes de la administración estatal y sin olvidar el resto de los que han sido reconocidos en su momento.

Más que sumergirse en autoalagos, el Gobernador destacó que a pesar de los logros y avances, aún se requiere el apoyo y esfuerzo de todos; y a tono de confesión aseguró que la administración que recibió fue rescatada y está siendo reconstruida.

Sobre este rubro, reconoció que, aunque su gobierno actuó conforme a la ley en el 2016 denunciando el fraude millonario en el sector Salud ante la Auditoría Superior de la Federación, aún se encuentran en la espera de una respuesta.

Aureoles Conejo, a pesar de ser de izquierda se desmarcó de ideologías y señaló que los resultados de los gobiernos deben ser evaluados en base a resultados, no por ser populistas, conservadores de izquierda o derecha.

Sin mencionar nombres y gestiones e incluso pruebas, el mandatario estatal denunció que sus antecesores se aprovecharon de la pobreza con fines político-electorales, por lo que poco se hizo para apoyar a la gente en esta condición de la cuál incluso se beneficiaron.

Finalmente, Aureoles Conejo, concluyó el mensaje de su quinto informe de Gobierno, señalando que la historia será quien juzgue su gestión, el cual aseguró limpió las finanzas, reconstruyó la administración pública y dejó bases para para su consolidación, ello al reconocer que Michoacán enfrenta aún problemas y retos, pero no los mismos con los que recibió la administración.

Sin duda los retos que enfrentamos aún requieren del esfuerzo y colaboración de todos los sectores, lo importante es que lo ya construido y lo consolidado que ha dado frutos y va por buen camino continúe, pero a la víspera de las elecciones del próximo año, ello podría ser un riesgo, dado que quienes buscan gobernar, buscarán cambiar y traer consigo una nueva fórmula, por lo que corremos el riesgo de estar en un escenario como el que enfrentamos a nivel nacional con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que a dos años de su administración, las promesas siguen sin cumplirse y sus errores sin reconocerse.