Esta crisis financiera que recién comienza ha traído escenarios y circunstancias por demás extrañas. Hace poco platicaba, en un programa de televisión, acerca de la situación en la actividad industrial en nuestro país. Las cifras oficiales del Inegi arrojan que hubo una contracción del 29.6% en relación al año anterior. Los 4 componentes de esta actividad son minería, generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, agua y gas; construcción y manufactura.

Hasta ahorita, las más impactadas han sido la construcción con una contracción del 38.4% y la manufactura con un 35.5% siendo justamente de esta última es de la que te quiero platicar. 

Desde la firma del TLC México se fue convirtiendo, poco a poco, en un jugador muy importante del comercio mundial gracias a la enorme cantidad de empresas manufactureras que se vinieron a instalar en territorio mexa. Tenemos empresas de fabricación de componentes de coches, aparatos, ropa, maquinaria, chips, aviones y hasta naves espaciales. La mano de obra barata y el hecho de ser vecinos con los gringos nos hicieron ver como la amiga buena onda que se junta con la modelo. Para llegar a la guapa hay que llevarte bien con la amiga.

Pues con todo y que los chinos se pusieron las pilas no han podido, y espero que no puedan, superarnos como país atractivo para este tipo de industria. Si bien desde hace casi ya 2 años se ha estado poniendo cada vez más complicado que nuevas empresas lleguen, las que ya están instaladas todavía estaban jalando a todo antes de la pandemia. 

Ahora durante el covid ha habido algunas subindustrias dentro de la manufactura que de plano están en terapia intensiva. Como ejemplos te pongo la de equipo de transporte con una contracción del -85.6%, la fabricación de prendas de vestir con un retroceso del -77.6%, maquinaria y equipo un -43.9% o los muebles y colchones un -66%.

Como ves, a toda la manufactura se la está súper cargando el payaso pero hay una por ahí que no sólo no cayó sino que creció, sólo un 1.4% pero al menos creció. Me refiero a la industria alimentaria. Dentro de este subsector se cuenta la elaboración de alimento para animales, azúcar, chocolates, dulces y similares, lácteos, carne, mariscos, pan y tortilla, así como bebidas no alcohólicas. 

Pues algunos estados son buenos para esta industria y gracias a ello crecieron. En este entorno solamente 5 estados en todo el país crecieron y fueron Sinaloa, Colima, Nayarit, Yucatán y los meros purépechas. 

La neta no se trata de echar las campanas al vuelo porque ahora que toda la gente está encerrada pues ha estado comiendo más lo que generó un aumento en la demanda de alimentos y en consecuencia el desempeño de la industria alimentaria. Los crecimientos de estos 5 estados no ayudan de mucho ya que entre todos no representan ni el 6% de la producción de todo el país pero bueno, que Michoacán no sea el peor en algo ya es ganancia para lo que estamos acostumbrados. 

Si hubiera las condiciones de seguridad y certeza jurídica necesarias Michoacán sería otra cosa. Teniendo el puerto de Lázaro Cárdenas, una planta hidroelétrica en Infiernillo, la mayor producción mundial de aguacate, ventajas turísticas de nivel internacional como la mariposa Monarca o el Día de Muertos y una ubicación intermedia entre Guadalajara y CDMX podríamos ser uno de los estados más productivos y prósperos del país pero simplemente no lo somos.

Ojalá que fenómenos como este de ser de los pocos que crecimos en un entorno tan negativo nos despierte y nos haga darnos cuenta de que, si nos ponemos a chambear más y a alegar menos, podemos cambiarlo todo.

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