Antes que nada querido lector espero que este nuevo 2020 esté lleno de certidumbre en tu entorno ya que más que el oro, la certidumbre es lo más escaso en estos tiempos.

Ya estamos casi a mediados de Enero y apenas me estoy quitando las lagañas siendo esta la primera columna del año así que espero me acompañes durante los 12 meses como lo has hecho en años anteriores y si eres un lector nuevo pues bienvenido; ya te darás cuenta que aquí no tiramos rollo sino que nos vamos a la neta de las cosas y cómo esas cosas te afectan directamente a ti.

Entrando en materia, en estos primeros quince días de Enero ya pasó de todo, desde cambio climático, volcanes, incendios y terremotos hasta conatos de guerra sin dejar de lado las tragedias nacionales así como el constante clima de incertidumbre político social.

Para ponerle más pimienta al ambiente, el 01 de Enero entraron en vigor algunos cambios fiscales muy relevantes para este 2020 por lo que debes andar al tiro si no quieres que lolita te agarre con los pantalones abajo como al Tigre de Santa Julia.

De todas esas modificaciones las que más ruido han estado haciendo son las que se refieren a la facturación instantánea y a la discrepancia fiscal bancaria. De entrada te aclaro que si bien ambas cosas pueden estar relacionadas son dos temas separados.

A principios de Diciembre te platicaba en este espacio acerca de la facturación instantánea (checa mi columna en https://www.mimorelia.com/el-abrazo-instantaneo-de-lolita/) Donde te platicaba cómo vas a poder pedir tu factura desde el momento que pasas tu tarjeta por la terminal del comercio donde estés realizando la compra. En esa misma columna te decía que si bien la información “oficial” indicaba que la medida entraría en vigor el 01 de Enero la verdad es que por cuestiones técnicas no había manera de que eso sucediera. Pues resultó que tuve razón ya que la última información al respecto dice que entraría en vigor hasta Mayo.

Ahora, lo que si entró en vigor es lo que corresponde a la discrepancia fiscal bancaria y aquí es donde debes ponerte trucha. Se trata simplemente de que el SAT estará monitoreando tu cuenta bancaria (como ya lleva tiempo haciéndolo) pero ahora también lo hará con tus tarjetas de crédito. Esto derivado de que muchas personas que tienen ingresos que no declaran para no pagar impuestos usan sus tarjetas de crédito como medio de pago y simplemente van al banco y las pagan en efectivo. Pues ahora, esos pagos los considerarán como ingresos y te los pueden acumular a los que ya declaras generando que te toque pagar más impuestos.

Esto, desde el punto de vista de la autoridad tiene mucho sentido ya que permitirá recaudar más impuestos de aquellas personas que se mueven con efectivo. Lo malo, desde el punto de vista del contribuyente, es que las medidas de la autoridad, nuevamente y como siempre, van encaminadas a empinarnos más a los que ya estamos pagando impuestos.

Esto se puede comprobar con las consecuencias que pretenden aplicar ya que si te agarran en discrepancia, te podrán cancelar tu sello digital, es decir, ese permiso que tienes de parte del SAT para facturar pero entonces yo me pregunto ¿si eres informal y no facturas entonces qué te van a cancelar?

Creo yo que en lugar de idear cosas para torcernos más a los que ya pagamos, deberían inventar cosas para que los que no pagan comiencen a pagar; el miedo entre muchos toca de a menos ¿no?

Ahora, pasando a cómo se relaciona la discrepancia fiscal de las tarjetas de crédito con la facturación instantánea que supuestamente entrará en vigor en Mayo (que yo lo dudo) es muy sencillo. Pues resulta que cuando se generen las facturas al momento de comprar con la tarjeta el SAT ya no tendrá que revisar los movimientos porque la factura electrónica le avisará de inmediato cuanto has estado gastando y entonces podrá, de manera súper sencilla, saber si gastas más de lo que supuestamente ganas y, si es así, ahí es donde te va a agarrar. Por lo tanto, la facturación instantánea será una de las herramientas con que la autoridad podrá detectar la discrepancia fiscal aunque se trate de temas distintos y es aquí donde creo que se ha estado dando la confusión.

Cabe aclarar que, de momento, la facturación instantánea será totalmente opcional para el dueño de la tarjeta de crédito, aunque no dudo que después será automática.

Así que ya estás advertido, si eres de esas personas que tiene ingresos que no declara y usabas tus tarjetas de crédito como “atajo” ten cuidado porque cuando menos te lo esperes te cae la voladora.

Si tienes alguna duda específica que quieras resolver o tema que quieras que platique en este espacio pregúntame en mi correo inteligenciaenfinanzas@gmail.com, a mi twitter @RockBrokers o en www.facebook.com/rockbrokers/ Encuéntrame los miércoles en Publimetro impreso.