En Mil Cumbres, los que circulan sobre el libramiento con largas filas para cruzar la zona, entre 2 y 3 tiempos para lograrlo

 

Salida Mil Cumbres con complicada circulación, los que vienen de Mil Cumbres hacia Acueducto con solo un carril de circulación 

 

Prácticamente detenida la circulación en el libramiento norte en dirección al estadio Morelos desde salida a Charo y hasta salida a Salamanca. Evite la zona.

 

Complicaciones en avenida Tata Vasco en su cruce con Acueducto por un evento político. Tata Vasco en ambos sentidos y Acueducto de oriente a poniente. 

Morelianos rechazan incremento al transporte público

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De 2001 a la fecha el costo del transporte público se incrementó de 3.50 a ocho pesos, con variaciones de cincuenta centavos a un peso (Foto: ACG)
Por: Sayra Casillas/@Sayracasillas2 Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Con el argumento de que los salarios del común de los ciudadanos “son raquíticos” y no han incrementado en la misma proporción que los precios de la canasta básica y otros servicios, morelianos rechazan el aumento a la tarifa del transporte público, que actualmente es de ocho pesos. La semana anterior, el coordinador del Transporte en Michoacán, Marco Antonio Lagunas Vázquez, dijo que la solicitud de los concesionarios transportistas todavía está en análisis, y, aunque descartó que vayan a dar luz verde a los dos pesos que quieren aumentar los trabajadores del volante, dejó abierta la posibilidad de que se les permita cobrar nueve pesos. En sondeo realizado por este medio a usuarios del transporte público en Morelia, la negativa fue unánime, aunque los entrevistados están conscientes de que si la medida es autorizada por el gobierno del estado no les queda otra más que “sacrificar al bolsillo”, caminar u optar por el traslado en bicicleta. Juana Morales Jacobo, de 53 años, quien desde hace siete años se dedica a la venta de algodones de azúcar en el Centro Histórico de la ciudad, manifestó que aunque sea un peso el que incremente, le pega al bolsillo, pues generalmente se traslada en compañía de dos o tres de sus nietos. Es decir, que por cada viaje en transporte público pagaría tres o cuatro pesos más. “Ya todo está bien caro, está difícil, a veces no queda ni para los frijoles”, exclamó, con un llamado a las autoridades para que valoren lo que implica el aumento para la población de escasos recursos. [caption id="attachment_544162" align="alignnone" width="640"] Juana-morales-jacobo (Foto: ACG)[/caption] En el mismo sentido, versó la opinión de María Elena Ponce Orozco, de 23 años, estudiante de Teatro en la Facultad Popular de Bellas Artes, quien refirió que el estudiantado de Morelia procedente del interior del estado también resultaría afectado, pues conoce casos de jóvenes que llegan con los recursos limitados. “Yo por ejemplo, si se llega a incrementar el transporte, tendré que trasladarme más a píe o en bicicleta”, exclamó, con un exhorto a la autoridad local para que “se ponga las pilas” en lo que respecta a la cultura vial y el fomento de las ciclovías en las distintas zonas de la ciudad. [caption id="attachment_544165" align="aligncenter" width="640"] María Elena Ponce Orozco (Foto: ACG)[/caption] En su caso, Tanya Cadenas Ávila, de 29 años y maestra de literatura, optó por habituarse al uso de la bicicleta como una medida ecológica, pero también económica. Utiliza el transporte público sólo cuando lleva prisa o la distancia entre el punto de origen y el destino es muy prolongada. Se dijo consciente de que incrementaron la gasolina y demás insumos que requieren los trabajadores del volante para operar las unidades, pero insistió en que una tarifa de nueve pesos es alta, máxime si se considera que no todos los conductores brindan el servicio adecuadamente. En ese tenor, se sumó a las quejas que ya habían externado los entrevistados anteriores, en cuanto a que hay operadores que van hablando por teléfono, llevan sobrecupo, y/o conducen a exceso de velocidad. [caption id="attachment_544169" align="aligncenter" width="640"] Tanya Cárdenas Ávila (Foto: ACG)[/caption] “A veces se les olvida que llevan personas y parece que transportan animales”, acotó Natalia Ríos Luna, de 30 años, dedicada al magisterio. [caption id="attachment_544170" align="aligncenter" width="640"] Natalia Ríos Luna (Foto: ACG)[/caption] Un hombre de la tercera edad, que optó por identificarse simplemente como “Señor Montes de Oca”, se inconformó por la circulación de unidades “tan viejas, que cuando vamos atrás llevamos los ojos llorosos, porque no se quema bien el combustible”. En su caso, pidió a la Comisión Coordinadora del Transporte que haga valer el convenio existente con los concesionarios para que la tarifa para los adultos mayores sea inferior. Dijo que el cobro queda a criterio de los conductores, y así como hay quienes sí les aplican una tarifa menor, “hay otros patanes que no lo respetan (el acuerdo), no nos quieren subir o quieren que nos bajemos rápido”. [caption id="attachment_544172" align="aligncenter" width="640"] Señor Montes de Oca (Foto: ACG)[/caption]

De 2001 a la fecha el costo del transporte público se incrementó de 3.50 a ocho pesos, con variaciones de cincuenta centavos a un peso.

En el periodo 2009-2010 aumentó de cinco a seis pesos; en junio de 2013 se dio luz verde para que la tarifa incrementara a siete pesos, mientras que el último aumento se dio en enero de 2017 cuando pasó de siete a ocho pesos. A decir de José Trinidad Martínez Pasalagua, dirigente de la Comisión Reguladora del Transporte (CRT), que aglutina al mayor número de concesionarios en la entidad, el incremento, no de uno sino de dos pesos, es necesario para que les sea redituable la prestación del servicio de transporte público. Compartió que de diciembre de 2016 a la fecha incrementó cinco pesos el precio del combustible; se elevaron en más de un 60 por ciento los precios de insumos, tales como: aceites, refacciones, llantas, mano de obra, tapicería, pintura, aunado al alza en el seguro del viajero. AC