lucero pacheco

Esta primera quincena de septiembre ha sido, quizás, de las más controvertidas en nuestro país; mientras nuestras autoridades federales se enfrascaban en organizar el aniversario 210 de la Independencia y enfocar todos sus recursos en la venta de los boletos del avión presidencial, casi al mismo tiempo rompíamos el récord de los 71 mil decesos por Covid-19.

Esta misma semana, el presidente envió al Senado de la República una iniciativa de consulta ciudadana para llevar a juicio a expresidentes. El fin de semana pasado trascendió en medios nacionales que faltaba recolectar arriba de 800 mil firmas. El presidente, entonces, se dijo confiando en que se rebasaría la cifra, pero ¿para qué enviar una iniciativa al Senado?

El mismo día que se enviaba desde Palacio Nacional la iniciativa presidencial, Pablo Gómez, senador por Morena, presentó la propuesta para realizar una consulta popular y preguntar a los ciudadanos si estarían de acuerdo con un proyecto de Ley de Amnistía para los expresidentes, una especie de blindaje contra la propuesta del presidente. Discursos encontrados.

El interés de la ciudadanía no está en los caprichos presidenciales. La consulta no es viable; si realmente Morena tuviera el respaldo total de la gente en las calles, hubieran avasallado con las firmas antes del tiempo establecido, y no exhibir al presidente.

Este jueves, un medio de circulación nacional reveló que, en menos de 36 horas, simpatizantes y organizaciones aliadas de Morena hicieron aparecer firmas por segundo para la consulta sobre el juicio a expresidentes.

La consulta coincidiría exactamente con las siguientes elecciones, en junio de 2021, donde se jugará el control del Congreso. Esto no es un accidente. Queda claro que hay más interés por mantener el poder que ejercerlo.

Hay más interés en tergiversar los hechos alrededor del desastre del país, o incitar a la población a perseguir a los gobiernos anteriores para su provecho electoral. Hay más interés en mantener el circo que ir de cacería.

Hace ocho meses el presidente anunciaba la rifa del avión presidencial; esta semana por fin hubo ganadores. El tema se mantuvo por casi un año en la opinión pública.

Cien fueron los números ganadores del avión presidencial, de los cuales, ni la cuarta parte quedó en manos del pueblo bueno y sabio. De los 100 números ganadores, 42 quedaron en el sector empresarial, 16 en la Lotería Nacional, 13 en el Insabi, 5 a sindicatos y 24 no se vendieron.

Incongruencia: vaya autogol que se metió el alcalde de Morelia al evidenciar su falta de sensibilidad cuando, inmersos en una pandemia, organizó tremenda cena en las oficinas del ayuntamiento para celebrar el Grito de Independencia. Apenas la semana pasada sumaron 32 casos de contagio por Covid-19 entre trabajadores del ayuntamiento.