La pandemia del SARS-Cov2 Covid-19 vino a desestabilizar a la comunidad internacional en sus diferentes sectores; sin embargo, los países donde hubo un mayor impacto son los que se encuentran en pleno desarrollo, tal es el caso del Estado mexicano. En México, uno de los sectores que más ha sufrido las implicaciones y consecuencias de esta pandemia es el sector educativo, primordialmente en nivel básico.

Existen muchos cuestionamientos sobre la política de educación implementada en México.

Los especialistas mencionan que nuestro modelo educativo no se adapta a las demandas y necesidades de los estudiantes, por ello, es que nos encontramos en una crisis en materia educativa. Existe mucha resistencia por parte del sector docente sobre las nuevas medidas de políticas educativas, lo cual, ha obstaculizado la progresividad de la consolidación del derecho humano a la educación de calidad.

Ahora bien, una vez que en México se declara la contingencia sanitaria del Covid-19, quienes sufren de manera directa una vulnerabilidad a su esfera jurídica son los estudiantes mexicanos en sus diferentes niveles educativos. La vulnerabilidad depende del nivel educativo del estudiante. Pero, interésenos especialmente el nivel preescolar, primaria y secundaria, por las repercusiones que sufren los alumnos de estos niveles.

Ante la pandemia del Covid-19, el derecho a la educación se ve obstaculizada por la pobreza que impera en gran parte de la población mexicana. Muestra de ello, es, que, hasta 2018, en los datos que emitió el CONEVAL podemos encontrar que “el 43.6% de la población está en situación de pobreza, lo que significa que 4 de cada 10 habitantes tiene esta condición. Además, de los 53.4 millones de personas pobres que hay en el país 9.4 están en pobreza extrema, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).” Esto quiere decir, que, el modelo adapto por el gobierno, para seguir impartiendo educación no ha sido el apropiado, puesto que, las clases son impartidas mediante diversas plataformas digitales, a las cuales, muchos alumnos no tienen acceso, por la zona y la condición económica en que viven.

Esta problemática no es derivativa de la actual administración federal. Esta problemática viene de las omisiones o malas acciones realizadas por los sexenios de los gobiernos anteriores. Es por ello, que las medidas adoptadas por las instituciones federales de educación son cuestionadas, por el enorme reto que implica que toda la comunidad estudiantil pueda acceder a estas clases virtuales, ya que, no todos tiene acceso a un equipo de cómputo, mucho menos al internet, y aunque lograran acceder a ellos, es probable que no sepan como usarlos, esto dentro de la ciudad. Ahora, imaginemos el gran reto y desafío que tienen que enfrenar las comunidades rurales e indígenas, en lo que refiere al tema de educación en épocas de pandemia.

Es claro que en México se vive una enorme desigualdad social, por lo cual, en la época de la pandemia del Covid-19, el derecho a la educación no puede consolidarse en sectores altamente vulnerables, puesto que, no existen las condiciones mínimas para que las y los niños puedan seguir aprendiendo. Por consecuencia, se derivará una parcial discrepancia de adquisición de conocimientos entre los alumnos de la educación pública, ya que, quienes tienen acceso a un equipo de cómputo y a servicio de internet, podrán seguir con sus clases virtuales en lo que resta del ciclo escolar; mientras que el otro sector, se verá limitado a seguir aprendiendo. Lo anterior configura una especie de discriminación en el acceso a la educación de calidad, quedando segregados aquellos niños que no tengan equipos adecuados para tomar las clases en línea o que, teniéndolos, no sepan usarlos.

El ciclo escolar del nivel básico de educación está a semanas de terminar, y no se prevé que se regrese a las aulas a terminar lo restante del ciclo escolar 2019-2020, pero el gobierno ha optado porque se concluya de manera remota (clases virtuales). Sin embargo, el mismo gobierno federal, ha establecido que ningún niño (alumno) sea reprobado en este ciclo escolar. Esto podría ser bueno y dadas las circunstancias es plausible. El Covid-19 nos vino a dejar en claro que nuestro modelo de educación tiene severas deficiencias, y, que necesita una reestructuración de fondo. Esta reestructuración no tiene nada que ver con la planilla docente, este problema tiene que ir más allá, es decir, destinar más recursos, para que, los grupos altamente vulnerables puedan tener acceso a la educación sin que haya restricciones materiales que les impidan gozar de este derecho humano, que, sirve como medio de desarrollo para el país.

En esta situación de crisis sanitaria es imprescindible dar respuesta a los cuestionamientos ¿Qué pasará con estos niños? ¿Repetirán el año? ¿Pasarán aún con conocimientos deficientes del grado anterior o habrá medidas compensatorias? Estos temas requieren intervención de las autoridades para proteger el derecho a la educación de este sector vulnerable.

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