“Cuando un hombre, por causa de su aspereza natural, pretende retener lo que, siendo superfluo para él, es necesario para los demás, y, debido a la terquedad de sus pasiones, no puede corregirse, habrá de ser expulsado de la sociedad por constituir un peligro para ella”.

Thomas Hobbes

No entiende que es el ejemplo para muchos mexicanos, al menos de sus seguidores. Encasillarse en la negación por encima de lo que dicta la ciencia es dar un mal ejemplo que quizás esté costando la vida de miles.

Este lunes el presidente regresó luego de que, presuntamente resultara positivo a Covid-19, y nuevamente lo diré “presuntamente” porque a su edad y con los problemas de salud que carga, dos semanas no eran suficientes para asegurar que enfrentó dicha enfermedad o bien se vio obligado a salir a la opinión pública porque su gabinete presidencial ya estaba dando señales de inestabilidad y desequilibrio ante la ausencia de la figura presidencial.

Sin embargo, su regreso ha causado más controversias que estabilidad para su figura ello luego de que se ha negado (cuando le conviene) a seguir los protocolos de sanidad, como es simplemente el de portar cubrebocas, uno de los elementos básicos que se requieren para frenar los contagios; pero se empeña en dar una imagen negativa y de terquedad para portarlo y lo más preocupante que dicha actitud sólo origina un mal ejemplo para con los mexicanos especialmente para sus seguidores quienes al ver que su máximo líder no lo porta, por qué ellos habrían de hacerlo.

¿Recuerda que le comenté hace dos colaboraciones el papel que López Obrador asumiría luego de presuntamente haber enfrentado el contagio del coronavirus? Buscaría ser el mártir de esta lamentable crisis sanitaria que enfrenta el país, “me infecté porque no tengo privilegios y porque soy un hombre que no ha dejado de trabajar”, nuevamente categorizando una enfermedad que no respeta estatus de ninguna índole y por consiguiente no puede ser medida de esta forma. Pero el primer mandatario de este país lo quiere visualizar así para modificar la percepción de su descuido, desinterés, ignorancia y falta de atención y compromiso hacia los mexicanos.

Por ello no es de extrañarse que en la reciente encuesta por parte de “México Elige” el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, salga bien evaluado por el manejo de la crisis sanitaria incluso con 8.3 puntos arriba del presidente de México e incluso se encuentra mejor evaluado que otros mandatarios estatales.

Lamentablemente todas las medidas impuestas por los gobernantes se ven opacadas o incluso no son relevantes, si el primer mandatario de este país, sigue minimizando las medidas de seguridad sanitarias necesarias para frenar los contagios en este país y que lamentablemente diario está cobrando vidas ante la falta de una política integral de Estado, debido a que el interés del López Obrador está en las elecciones de este año y en permanecer en el poder.

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