Carlos Garfias Merlos

Me da mucho gusto saludarles nuevamente y seguir recorriendo juntos este tiempo de Cuaresma, recuerden que el Papa nos dice que: “en nombre de Cristo, nos reconciliemos con Dios”, ya hemos hablando durante estos días de la oración y del ayuno; la oración como la forma para crecer e intensificar nuestra relación con Dios, y el ayuno como la actitud de penitencia de conversión que nos hace transformar nuestra vida, ordenar nuestra vida y ver en qué aspectos concretos tenemos que cambiar, sobretodo en la relación con Dios y en la relación con los hermanos.

Hoy les quiero hablar de la limosna, como la expresión concreta del servicio del amor y de la caridad para con los hermanos, nosotros hablamos normalmente nuestra vida cotidiana de la obras de caridad, como son: visitar al enfermo, atender al huérfano, atender a la viuda, las obras de caridad que implica el ayudar al que no conoce, no sabe al que se encuentra en situación de necesidad, en fin, expresiones muy concretas de la caridad, cuando hablamos de limosna, siempre pensamos en ofrecer una parte de nuestra capacidad económica, de nuestros recursos, de nuestro dinero para el servicio de los demás y es una expresión muy concreta ese dar dinero para ayudar al pobre, para ayudar al enfermo, huérfano, viuda, pero la limosna implica esa actitud de servicio de caridad y de amor concreto al prójimo.

Ojalá que durante este tiempo de Cuaresma seamos generosos y a las personas que están a alrededor nuestro que necesiten de nuestro apoyo económico al que necesite una medicina, apoyo para que coma o alguna forma de servicio que nosotros si tenemos las condiciones podamos con generosidad ayudar.

Los invito para que la Cuaresma nos haga acercarnos más a Dios con la oración, vivir más intensamente nuestra conversión y penitencia personal, transformándonos a nosotros mismos y buscado tomar decisiones que nos hagan estar cerca de Dios y servir bien a nuestros hermanos y que practiquemos la limosna como la obra de caridad concreta que pueda ser un acto de manifestación del amor y servicio a nuestros hermanos, vivamos intensamente la Cuaresma y recuerden “en nombre de Cristo, los invitamos a reconciliarse con Dios”, les saludo y les bendigo, con mucho cariño, el Señor este con ustedes, la bendición del Dios omnipotente, padre, hijo y espíritu santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.