Documento, Entrevistas
Actúan para evitar la presencia de la delincuencia organizada (Foto: Ilustrativa de Archivo)

Por: Antonio Aguilera / @gaaelico

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Las redes sociales son ya, por lo menos desde el 2012, un campo de batalla electoral y el escenario ideal de la guerra sucia entre partidos, candidatos y hasta ciudadanos. Por lo que el 2018 no tiene porqué ser diferente, a lo sumo, será peor, mucho peor que los procesos electorales anteriores.

Existen varios conceptos, en la terminología digital vigente, para definir las estrategias electorales de guerra sucia que se registran y se van a registrar sobre todo en redes sociales. Se trata de un campo sin ley. Veamos:

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe), que fue aprobada en 2014, no contempla los medios digitales.

Por ejemplo, según el artículo 167, los tiempos de promocionales para los partidos políticos deben ser de 30 segundos en los medios electrónicos, pero en redes sociales los spots pueden durar más, ya que no hay regulación.

El artículo 393 prohíbe a los candidatos “proferir ofensas, difamación, calumnia o cualquier expresión que denigre a otros candidatos, partidos políticos, personas, instituciones públicas o privadas”, pero no habla de Internet.

En el artículo 471, la Legipe define calumnia como “la imputación de hechos o delitos falsos con impacto en un proceso electoral», pero no menciona nada de los memes y páginas falsas.

Por ello, candidatos y partidos aprovechan redes sociales como Facebook para hacer lo que no pueden en medios electrónicos y en periódicos y revistas.

Hace una semana, justamente, surgió un portal denominado meadepresidente.com y es una página en donde uno puede donar dinero en favor de la “candidatura” del titular de la SCHP, José Antonio Meade. Dicha página no está verificada por ninguna red social y mucho menos está avalada ni por la Secretaría de Hacienda, ni por el equipo de Meade.

En la misma semana, se publicó un tuit, también falso, de una cuenta falsa del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. En ese tuit, un Mancera falso, en Twitter, decía que apoyaba a José Antonio Meade e invitaba a la gente a ingresar a dicha página de Internet.

Más allá de si se trata de fake news, es evidente una estrategia mediática y de marketing para afectar a ambos políticos, que están en la jugada para buscar la candidatura del PRI y del PRD, o del Frente Ciudadano.

Ya es casi una tradición encontrar en las redes sociales noticias falsas, noticias acertadas o verificadas. El manejo informativo en redes sociales tiende fundamentalmente a la tergiversación y generar lo que llamamos comúnmente como ruido, o que los millenials definen como “arena”.

Si tomamos en cuenta la última elección presidencial de Estados Unidos, en donde medios falsos a través de Facebook, difundieron noticias de manera muy personalizada, de acuerdo a los gustos y a la misma información que Facebook tiene de los usuarios, pues permite a los medios, o permite a quien quiera pagar un anuncio, poner información que no necesariamente es cierta y se vende como cierta.

Trump –y el mismo ya lo reconoció- ganó gracias al uso masivo, intensivo y excesivo de su cuenta de twitter. Y ahora como Presidente de EUA, sigue utilizando la misma táctica de saturar las redes de versiones contradictorias, falsas y ofensivas.

Hoy por hoy, la comunicación está supeditada al uso de redes sociales, y como usuarios debemos adoptar prácticas que nos permitan verificar si lo que estamos recibiendo a través del WhatsApp, si lo que estamos viendo en Facebook o en Twitter, aunque nos lo comparta nuestro mejor amigo, que tiene mucha experiencia política, no necesariamente es real y auténtico.

El engaño puede venir desde un titular manipulado con algunos datos ciertos, pero donde el giro de la noticia sea falso, hasta ejemplos como el que estábamos platicando de una página apócrifa, que pretende engañar a la ciudadanía, que puede tener la intención loable o auténtica de apoyar a una persona como el secretario Meade en camino a su candidatura.

Ya lo vivimos en el pasado sismo del 19 de septiembre, en donde en los momentos más álgidos de la tragedia, en redes se habló de edificios colapsados que eran falsos, o de la presunta muerte de binomios caninos, que también fue falso, o de supuestas listas de personas desaparecidas, y ya no digamos del célebre caso de “Frida Sofía”, el fantasma mediático del colegio Rébsamen.

Para poner otro ejemplo, en el periodo de la campaña en el Estado de México justo este 2017, si se buscaba en Google a la entonces candidata panista Josefina Vázquez Mota y el primer resultado que aparecía era una página apócrifa que hablaba mal de ella.

Probablemente ahorita lo que estén haciendo es un posicionamiento en los buscadores, para que ya en campaña si fuera el candidato, pues utilizar ese mismo dominio para crear una página negativa de él y eso sería pues también algo grave.

Lo importante para los ciudadanos y en especial para los medios de comunicación, es evidenciar aquellas notas falsas, aquellos medios de notas falsas o medios que son falsos, a aquellos medios que comparten notas falsas, desde un titular hasta este tipo de gráficas o infografías con estadísticas de cómo estábamos, cómo estamos, cómo estaríamos, con datos que no necesariamente están validados y que tienen toda la intención de engañar a la opinión pública y que pueden llegar a tener un impacto que estaremos midiendo en una especie de Radar Digital.