“La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”. Charles Louis de Secondat, barón de Bréde y Montesquieu (1689-1755) Escritor francés.

La manifestación de taxistas en más de 25 ciudades del país para exigir se regule a su competencia como Uber, Didi y Cabify, por mencionar algunos, abre una excelente oportunidad para reglamentar debidamente el servicio del transporte público donde es evidente un alto grado de anarquía y corrupción.

Resolver semejante conflicto obliga a tratarlo desde las perspectivas federal y estatal. Por una parte, reglamentar e imponer impuestos a quienes prestan el servicio de taxi a través de plataformas digitales y en razón de ello, legislar, en este caso en Michoacán, para permitir o mantener la prohibición de dicho esquema.

Actualmente en el estado, los choferes que son detenidos prestando servicio de transporte a través de Uber, por citar un ejemplo, deben pagar multas que van de 42 mil a 59 mil pesos y en los últimos tres años se han aplicado más de 500, según el Coordinador del Transporte Público de Michoacán (COCOTRA), Antonio Lagunas Vázquez.

El funcionario aseguró además que los amparos que portan los dueños de vehículos adheridos a alguna plataforma digital, lo único que les garantiza es evitar que su auto vaya al corralón. Lo peligroso, es que ante la imposibilidad que tiene la autoridad de ubicar y detener a quienes prestan dicho servicio, han sido los concesionarios y choferes de taxis quienes desde el 2017 que llegó Uber a Morelia, han cumplido semejante tarea. La COCOTRA apenas tiene 9 inspectores para Morelia y 15 más que laboran al interior del estado, es decir, evidentemente insuficiente.

Para colmo, la aplicación de los reglamentos vigentes es deficiente. Por ejemplo, las complicidades entre funcionarios, líderes transportistas y concesionarios han provocado que taxis presten el servicio en pésimas condiciones, ya ni hablar de algunos trabajadores del volante que no son precisamente amantes del agua, el jabón y la cordialidad.

A ello hay que sumarle que en Michoacán ni siquiera hay tarifas claras y tampoco usan “taxímetro”, así que la anarquía es prácticamente total. Por ello es común encontrar choferes abusivos y que pecan de majaderos. Aquí vale destacar que el servicio de Uber tampoco es perfecto, el anecdotario ya suma eventos lamentables, por lo que algunos usuarios decidieron abandonarlos por sentirse agobiados y hasta inseguros.

Por supuesto que hay esfuerzos que vale la pena reconocer, como algunas agrupaciones de “taxi radio” que piden a sus socios procuren unidades en buenas condiciones, que laboren limpios, usen uniformes y hasta han establecido tarifas internas que deben respetarse.

Otro problema generado por la corrupción, es la entrega de concesiones como pago de favores de políticos en turno a sus cuates, compadres, familiares y personas que les sirvieron en alguna campaña proselitista o ya en gobierno. Por ello hay dueños de decenas de concesiones, quienes han usado a sus parientes de prestanombres y algunos que han edificado empresas acumuladoras, cuando dichos documentos deberían entregarse a los trabajadores del volante y sólo una.

Así que ante la exigencia de regular a las nuevas plataformas digitales, se abre una oportunidad para reglamentar debidamente el total de lo que sucede en el transporte público.

A continuación dejo algunas reflexiones que seguramente tendrán que responderse para lograr una regulación justa, cuando las plataformas digitales están impactando, para bien y para mal, en muchos ámbitos.

  • ¿Es momento de liberar el servicio de taxi y dejarlo a la libre competencia? Es decir, que se entregue una concesión a todo interesado que presente un vehículo en buenas condiciones, con seguro de cobertura amplia y establecer un pago de impuestos simplificado, que bien podría regularse a través de nuevas y nacionales plataformas digitales.
  • Con la entrega libre de concesiones ganarían los verdaderos trabajadores del volante que hoy están supeditados a patrones y líderes. ¿Será el momento de que las leyes y su correcta aplicación les hagan justicia?
  • ¿Y los taxistas realmente tendrán el ánimo, valor y disciplina para competir?

Los acuerdos no serán sencillos, porque eliminar en Michoacán el esquema de entregar concesiones de taxi “sólo cuando la autoridad considere cuántas y dónde se necesitan”, acabaría con un excelente negocio de gobiernos, líderes y partidos.

Así que ojalá que los verdaderos trabajadores del volante exijan lo que más les convenga y sean autocríticos, a las par que las autoridades hagan lo correcto en un sector donde prevalecen lamentables niveles de clientelismo, anarquía y corrupción. Insisto, es una buena oportunidad.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

cmongem@hotmail.com