"Pamela" se encarga de buscarle el alimento a 62 personas trabajadoras sexuales (Foto: Fátima Miranda)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- «Pamela» Cruz Orihuela, representante de la Asociación Monarcas Libertad A.C., conformada por trabajadores sexuales, compartió su historia de vida con los lectores de MiMorelia, dijo que desde hace 24 años se dedica a este oficio, hoy es activista por los derechos de las personas que también lo ejercen, pues “seguimos siendo violentadas y acosadas, asesinadas por los clientes, la sociedad en general y hasta los propios familiares”.

“Pamela, varón de nacimiento, dice que desde que estaba en el jardín de niños tenía novio, pero a los doce años decidió su orientación sexual, es transexual porque “desde muy joven mis amigas me ponían hormonas en la comida sin darme cuenta”.

Su familia la rechazó por lo que, “opté por salirme de mi casa porque no había comprensión, pero ocho años después me buscaron y me pidieron que me acercara otra vez allá yo les dije que sí pero si me aceptaban tal como era y lo más padre es que mi mamá me ha dicho que está orgullosa de mí, sigue siendo un final feliz, mi familia es mi motor”.

Y es que, dice, hoy por hoy se encarga de “buscarle el alimento a 62 personas trabajadoras sexuales que por la pandemia no han podido trabajar o lo hacen muy poco”.

Asimismo asegura que «todo el tiempo hemos sido señaladas, nos hacen menos, nos discriminan por ser trabajadoras sexuales«.

Recuerda que su arribo «a la esquina» «fue algo cruel porque la forma de llegar no fue la más adecuada a un espacio en donde sabes que te van a pagar pero te van a tocar y a hacer lo que quieren, es algo feo, pero con el tiempo te vas acostumbrando a que es una forma de vivir, se dice que es dinero rápido pero es el más peligroso, es un riesgo, sales todas las noches sin saber con quién te vas a topar”, afirmó.

“Las personas como yo llegamos a estos espacios por voluntad propia, porque hay chicas que llegan obligadas, yo lo hice porque necesitaba para pagar la renta, la luz y el agua”.

Explicó que en tres ocasiones en los años que lleva realizando esta labor, “me han dado por muerta”. Mientras refirió que hace una semana a una de sus compañeras, un cliente le ofreció pagarle doble servicio (600 pesos), pero al final le robó sus pertenencias y la amagó con una navaja, “imagínate lo que vivimos día a día”.

Sin embargo, ella considera que “todo trabajo tiene un riesgo”, entre ellos las enfermedades de transmisión sexual, pero, “platicamos con los clientes y los hacemos entrar en consciencia de que nos metemos con bastantes personas en el transcurso de la semana o hasta en una noche”.

Por: Redacción/SJS