Posada
Los asistentes prendieron velitas para representar la ocasión en que José pedía una posada (Foto: Fátima Miranda)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En la casa de Clementina Carranza Gontis, se realizan desde hace cien años las tradicionales posadas.

Ella con siete hijos, nueve nietos y dos bisnietos celebra aún con sus años a cuestas, las posadas como lo hizo en el siglo XVI, el superior del convento de San Agustín de Acolman, Fray Diego de Soria, por primera vez en la Nueva España.
(Foto: Fátima Miranda)

Durante nueve días, desde este 16 de diciembre y hasta el próximo 24, se realiza el rezo del rosario en la casa de Clementina, ubicada en la calle Carlos Salazar en el centro de Morelia. Sus hijos y vecinos la respaldan, llevan frutas para el ponche y los aguinaldos.

Aquí se respira paz, es un corredor estrecho en el que los asistentes devotamente le rezan al Salvador de quién esperan su bendición, el frío pasa a segundo plano, la luz que baña las figuras que representan el nacimiento hacen recordar la infancia de los asistentes que se aferran a esta manifestación de fe.
(Foto: Fátima Miranda)

En el patio Clementina ha colocado las estatuillas de María y José y por los lados, decenas de pastores, animalitos y plantas, piedras y laguitos que retratan un pasaje bíblico.

«Del cielo cayó una palma, de la palma una flor, de la flor nació María, de María el Salvador», cantaban al término de cada misterio del santo rosario, y así niñas, niños, jóvenes y adultos daban el sí a la conservación de esta tradición que es difícil de encontrar actualmente.

Los asistentes prendieron velitas para representar la ocasión en que José pedía una posada para que su esposa reposara la noche tras una larga jornada de viaje.

(Foto: Fátima Miranda)

Cantaron recordando la llegada de los santos peregrinos: «En nombre del cielo, buenos moradores, das a unos viajeros posada esta noche».

Y a la despedida de la posada, con versos como éste: «hacer mil festines quisiera en su obsequio y el coro entonarle de sus querubines«.

(Foto: Fátima Miranda)

Acompañadas con las nuevas generaciones, las hijas hoy madres y abuelas, cantan: «Oh peregrina agraciada, oh bellísima María yo te ofrezco el alma mía para que tengáis posada», cantan a coro.

Al concluir los rezos, las hijas de Clementina repartieron los aguinaldos con dulces, las frutas: caña, jícama, tejocotes y mandarinas.

Luego el ponche y al final los pequeños rompieron la piñata.

Así cumple esta familia con la etimología de la palabra tradición (del latín traditio, traditionis) que significa «entregar».

Así se viven las posadas en la capital michoacana 🕯😍

Posted by MiMorelia.com on Monday, December 16, 2019

Por: Fátima Miranda/AV