Nos proponemos ahora establecer la coordinación programática de la dirección nacional con los gobiernos municipales,: PRD (Foto: Cortesía)

Morelia, Michoacán (Boletín).- Hoy les convocamos al análisis de la nueva situación política nacional, para que frente al presidencialismo centralista autoritario defendamos la república democrática, las libertades y los derechos humanos, definiendo en conjunto las tareas prioritarias que nuestro partido debe realizar para fortalecernos como un partido de izquierda social, democrática y progresista. Nuestro reto es llegar al 2021 con la capacidad de competir por dos dígitos de votos.

Para alcanzar este reto el PRD necesita de la participación de todos y todas, de la acción coordinada entre la Dirección Nacional, nuestros legisladores y legisladoras, nuestros gobernantes estatales y municipales, y de todas las direcciones partidarias del país, para presentar a la ciudadanía un partido unificado capaz de influir en las políticas públicas para el bienestar de la gente.

Presidencialismo centralista

El gobierno federal que se constituyó el primero de diciembre del 2018, colocó en los principales cargos a destacados políticos provenientes del PAN y del PRI, e importantes empresarios dueños de los corporativos beneficiados de las políticas neoliberales impulsadas desde 1983. Todos ellos fueron señalados en la campaña como la mafia del poder, y contradictoriamente seguirán beneficiándose con el nuevo gobierno.

Este gobierno consolida un presidencialismo centralista, que cuenta con un amplio margen de acción política por sus mayorías legislativas en el Congreso de la Unión y en 19 entidades federativas, pero no muestra voluntad de abandonar las políticas neoliberales que critica como productoras de pobreza, corrupción y violencia.

En el sistema de partidos el dominio de Morena debilitó la pluralidad, pues los partidos de oposición perdieron capacidad de contrapesos.

En la estructura social amplios grupos le otorgan su apoyo al presidente constitucional, Andrés Manuel López Obrador, porque tienen la esperanza de que cumplirá sus promesas, y mejorará sus condiciones de vida.

También se observa la inquietud de destacados intelectuales, periodistas y académicos, que critican las acciones presidenciales contra la pluralidad, el pacto federal, y las instituciones democráticas. Empieza a construirse la idea de organizar nuevos contrapesos sociales y políticos.

Pero la inconformidad social subsiste. Damos la bienvenida a la huelga de los trabajadores de las maquiladoras, que protagonizan la primavera sindical contra la precariedad salarial. Llamamos a los sindicatos del país a solidarizarse, para lograr un incremento salarial que lleve el salario mínimo a 176 pesos al día y que se mejoren las condiciones laborales.

No pasa desapercibido que a pesar de contar con una presidencia centralista que domina al poder legislativo, López Obrador no esté conforme con el poder alcanzado y quiera más. Por eso busca debilitar los contrapesos políticos que aún existen entre los poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno de la federación.

Ante los poderes de la Unión, la presidencia de la república busca debilitar a los organismos autónomos con los recortes presupuestales, en especial al Poder Judicial, al Tribunal   Electoral del Poder Judicial de la Federación, al Instituto Nacional Electoral, al Instituto Nacional de Acceso a la Información, y al Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Para otros órganos autónomos, como el Banco de México, la estrategia presidencial es conquistarlos. A esta lógica responde también la negativa presidencial a la autonomía de la Fiscalía General de la República.

Por lo tanto, el actual Fiscal General, conocido como amigo del presidente, tiene la oportunidad de demostrar que en verdad es autónomo, combatiendo a fondo la corrupción y a los responsables de los desfalcos en las entidades, de la estafa maestra y de los sobornos Odebrech.

El presidencialismo centralista también busca debilitar el contrapeso de los 27 gobernadores emanados de los partidos de oposición, mediante  los Coordinadores Estatales de los Programas Federales de Desarrollo, todos políticos de Morena interesados en participar como candidatos a gobernadores en sus entidades.

El método adoptado por el presidente de la república para impulsar su cuarta transformación es la concentración del poder y la reducción de los contrapesos y de la pluralidad política. Construye un gobierno en esencia autoritario que se propone mantener su dominio sobre el legislativo federal, debilitar al poder judicial y a los organismos autónomos. Y,   en consecuencia, cuenta con un fiscal carnal y omite las licitaciones obligadas para la construcción de la refinería, del Tren Maya y la adquisición de pipas para el transporte de gasolinas.

Hay que reconocer que el nuevo gobierno cuenta con un amplio apoyo social, que no disminuyó con los problemas de desabasto provocado con sus acciones contra el robo de gasolinas, ni con la trágica muerte de 109 personas del municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo.

La popularidad de López Obrador la construye con las becas a los jóvenes, a los adultos mayores y a las personas con discapacidades; los apoyos económicos a los habitantes de los municipios por donde pasan los ductos de Pemex; el aumento salarial por encima de la inflación, y el incremento del 100% al salario mínimo en 32 municipios de la frontera norte, acompañado con reducciones de impuestos.

La Cuarta Transformación que se presenta con un discurso de combate a la corrupción, contiene un fuerte ingrediente autoritario, y lo más preocupante es su tacita aceptación social.

El autoritarismo del nuevo gobierno se constata con su propuesta de la Guardia Nacional, que militariza la función de seguridad pública y ante la cual el PRD ha expresado un No rotundo porque atenta contra los derechos humanos; en   las consultas ilegales con las que canceló el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; con la realización del padrón del bienestar fuera de las instituciones que lo deberían integrar, y la pretensión de Morena de que López Obrador aparezca en la boleta en la elección federal del 2021 como revocación del mandato.

En resumen, con un discurso que dice respetar el Estado de Derecho, la Constitución Política y la democracia, López Obrador ha emprendido acciones para minar las instituciones democráticas que le permitieron llegar al poder, y para instaurar un presidencialismo centralista autoritario.

El PRD como una oposición de izquierda democrática, crítica y propositiva

Ante esta nueva realidad nos hemos planteado constituirnos en una oposición de izquierda, responsable, crítica y propositiva, que parte de la defensa de las conquistas democráticas, las libertades y los derechos conquistados por décadas de lucha.

De izquierda social, democrática y progresista por cuanto defendemos la república federal y sus instituciones democráticas; luchamos por un desarrollo económico sustentable ambiental, social y tecnológicamente, y con una justa distribución de la riqueza; por el bienestar del   trabajador basado en empleos y salarios dignos, y por el respeto de los derechos humanos, de las libertades políticas, de la igualdad sustantiva de géneros y de la diversidad sexual.

Un partido responsable en cuanto a que las acciones políticas que adoptemos fortalezcan a nuestros gobiernos municipales, estatales, y a nuestras legisladoras y legisladores, pues mediante estos poderes el PRD representa a la sociedad y lucha por las causas de la gente y por sus derechos inalienables.

Nuestra crítica se enfoca a las acciones presidenciales que debilitan el pacto federal de la república. Por eso nos opusimos a las ilegales consultas populares para cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y justificar sus programas sociales prioritarios; rechazamos todo intento por debilitar los contrapesos en los poderes de la unión y en los tres órdenes de gobierno, porque minan la pluralidad social y política, y denunciamos las intenciones de Morena de convertir a los beneficiarios de sus políticas sociales en clientelas del presidente de la república.

Asumimos el carácter de oposición propositiva. Por ello al rechazar a la Guardia Nacional, propusimos la construcción de una nueva policíaca profesionalizada, que permita cumplir a cabalidad el artículo 129 constitucional para que en paralelo a la efectividad de la nueva policía se realice el plan   de retiro paulatino de los militares a sus cuarteles. Estamos convencidos que la seguridad pública se puede alcanzar sin guerra y con una nueva estrategia que le cierre el paso a la impunidad y a la corrupción de los cuerpos de seguridad.

En favor de la congruencia política hemos insistido en que Morena como partido gobernante cumpla sus promesas de campaña. En especial la reducción de los precios de las gasolinas, el diésel, y el gas, mediante la cancelación del IEPS. En este tema el PRD ha propuesto una nueva política de impuestos que cancele los privilegios fiscales que gozan los grandes corporativos, para que el gobierno recupere lo que dejaría de percibir por la desaparición del IEPS.

Hemos dicho que las políticas sociales para los jóvenes, adultos mayores y discapacitados no sacarán a la gente de la pobreza. Y proponemos una nueva política salarial para elevar el salario mínimo a 176 pesos, pues la experiencia de los países desarrollados demuestra que el desarrollo económico sólo se puede alcanzar con altos salarios. Pero además, decimos que es urgente una ambiciosa estrategia de desarrollo e innovación científica y tecnológica, para ubicar a México en la competitividad de la tecnología de punta con alta productividad.

La política de izquierda, responsable, crítica y propositiva que nos hemos propuesto, también exige que el gobierno de   López Obrador cumpla con su propuesta de reconciliación nacional. El desarrollo con justicia de México requiere dejar de lado la polarización social, requiere de diálogo constructivo y del reconocimiento de la pluralidad política y social.

La ruta de la confianza y unidad interna del PRD.

Nuestro partido ha emprendido un proceso de renovación. La Dirección Nacional Extraordinaria se ha propuesto el máximo de unidad y de oportunidad en los posicionamientos políticos y legislativos. Se ha establecido una relación sistemática para unificar las acciones partidarias con nuestros legisladores y legisladoras en las Cámaras de diputados y senadores. De allí, que las agendas legislativas de nuestras fracciones parlamentarias se trabajen en coordinación. Aunque aún no hemos alcanzado la coordinación que deseamos para desarrollar una línea política unificada.

Nos proponemos ahora establecer la coordinación programática de la dirección nacional con los gobiernos municipales, e insistir en la propuesta legislativa de cambiar la distribución de las participaciones federales para que del 80/20 pase al 75/25, y aumentar las participaciones de los gobiernos municipales. En la coyuntura actual la Dirección Nacional Extraordinaria se propone reimpulsar nuestra   agenda municipalista en términos políticos y legislativos. Y, también nos proponemos fortalecer la organización nacional de mujeres y la de los jóvenes.

De igual forma la Dirección Nacional Extraordinaria propone apoyar a nuestro gobierno en Michoacán. Y para ello le pedimos a esta asamblea se solidarice con nuestro gobernador Silvano Aureoles para que pueda llevar a buen puerto la propuesta que desde diciembre le hiciera al gobierno federal saliente y al entrante para que se hagan cargo del sistema educativo, toda vez que el gobierno federal incumplió sus responsabilidades presupuestales.

Nuestra estrategia implica dos cambios sustanciales. Asumir la ética de la convicción sustentada en la identidad ideológica para movilizar a las bases y dirigentes hacia el fortalecimiento de la línea de izquierda democrática, social y progresista del PRD. Y, mantenernos abiertos a la integración de nuevas fuerzas y personalidades críticas del presidencialismo centralista autoritario. Hemos emprendido el diálogo con intelectuales, organizaciones y dirigentes sociales a quienes les hacemos un llamado respetuoso para construir un gran frente social y político, como contrapeso capaz de ganar mayorías legislativas en el 2021.

Les informamos que hemos solicitado al INE la realización de las elecciones para renovar nuestras direcciones en todo el   país, cumpliendo así el acuerdo del XV Congreso Nacional Extraordinario. Para que dicha renovación nos fortalezca se requiere de la participación de todos y todas en la integración del listado nominal que garantizará el derecho a votar y ser votado de todos los miembros del PRD.

Estimados Consejeros y consejeras nacionales, para terminar, la Dirección Nacional Extraordinaria hace un llamado a todos y todas a que reconstruyamos la confianza. A que mediante el diálogo incluyente construyamos y apliquemos en todo el país, en cada entidad federativa y en cada municipio, con las adecuaciones regionales, la línea política del PRD como izquierda social, democrática y progresista.

ZM