Los poderosos prometen un México perfecto, sin corrupción. O mienten o no entienden nada, sólo el mesías trae la Redención.

En tu vida. Juan vive entre gente que se da a comprar bienes del cuerpo, a hacer fiestas, sin esperar nada más.

Le ofrecen a Dios las sobras y migajas: lucecitas, cantos navideños, alguna posada, con eso creen cumplir.

Dios habla. El acontecimiento originario de la salvación, el Centro de la historia de la salvación y de las obras de Dios es Cristo, ya desde su nacimiento.

Este acontecimiento es cíclico, se renueva año con año, preparamos su nacimiento en la vida personal y en la comunidad.

Las profecías anuncian con siglos de anticipación la venida de Dios a su pueblo.

“En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé” y se describe hermosamente este gran personaje. “, Espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza espíritu de piedad y temor de Dios… Defenderá con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre…”

Y describe la paz mesiánica entre todas las criaturas, comunión entre los seres más antagónicos. “Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos, un niño los apacentará”.

En la realización definitiva de la salvación, la profecía se convierte en realidad: “que Dios fuente de toda paciencia y consuelo les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios.”.

Una gran figura del adviento es Juan Bautista enunciado por el profeta Isaías: “una voz clama en el desierto: preparen el camino del Señor…” Es un ejemplo de austeridad, despojo de las vanidades del mundo para buscar a Dios. El prepara al pueblo en el desierto. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén de toda Judea y de la región cercana del Jordán confesaban sus pecados y el los bautizaba en el río.En él se da el paso entre la Antigua Alianza y la Nueva Alianza.

El profeta Juan denuncia abiertamente los pecados de la gente, los hombres siempre han sido pecadores. Enfrenta a los fariseos y saduceos poderosos y perversos: “hagan ver con obras su conversión… Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles.

El bautismo de Juan es de preparación a la obra del mesías. Es el signo de la conversión de los pecadores y es figura del bautismo de Cristo: el que viene después de mí es más fuerte que yo y ni siquiera soy digno de quitarle los huaraches. El los bautizará con el espíritu Santo y su juego”.

La hora del mesías es el juicio, el bautiza en el espíritu Santo y el fuego, el fuego del juicio. El tiene en su mano la pala para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.

El Mesías acabará con la corrupción, la mentira, la opresión y el engaño de los humildes que los poderosos utilizan para sus fines de poder.

Antes que inversiones, producción, buenas perspectivas económicas y programas nunca vistos del gobierno, antes que discursos necesitamos al Mesías.

Vive intensamente. Deja las obras paganas de consumo, placer del cuerpo, diversiones pecaminosas. ´Ve al encuentro de Jesucristo. Vigila, acércate a Dios..

Cristo está aquí. Viene en Navidad, sal a su encuentro no con la oración y la reconciliación, reconcíliate, recíbelo en la comunión de su cuerpo y su sangre.