A diferencia de una guerra con armas, en las guerras comerciales se ataca con aranceles (impuestos a las importaciones) y se responde con cuotas de importaciones, que son los límites de cantidad que se puede importar de un producto. Un caso reciente lo vivimos en nuestro país el primero de junio de 2018 cuando Estados Unidos decidió incrementar a las importaciones a Estados Unidos de acero en un 25% y de un 10% en aluminio. Entre las principales consecuencias de un incremento a los aranceles puede estar un incremento de los precios del producto, que fue el caso con estos dos productos que a su vez tiene repercusiones en otros mercados como lo es el de la construcción.

El viernes 6 de julio de 2018 Estados Unidos comenzó una guerra comercial con China al incrementar los aranceles en 800 de sus productos. La guerra comercial entre Estados Unidos y China podría beneficiar a México y algunos otros países. Los gobiernos de China y Estados Unidos, están tratando de llegar a un acuerdo antes del 2 de marzo, sin embargo Estados Unidos amenazó que de no llegar a ese acuerdo, subirá los aranceles a los productos chinos de un 10% al 25%.

La ONU estima que de los 300.000 millones de dólares que hay de comercio entre China y Estados Unidos, por los nuevos aranceles que se aplicaron en 2018 es probable que se trasladen a otras economías y en este caso México puede ser un país beneficiado. Al ser una economía de bloque se estima que Europa se quedaría con alrededor de 70.000 millones de dólares de esas transacciones y se estima que México, Canadá y Japón podrías agregar 20.000 millones de nuevas exportaciones.

Sin embargo, esta guerra comercial puede desencadenar efectos negativos a nivel mundial, ya que China disminuyó sus exportaciones a la mitad lo cuál genera volatilidad en los mercados mundiales. La ONU comenta al respecto que “Los aranceles bilaterales alteran la competitividad global en beneficio de las empresas que operan en países que no están directamente afectados por ellas”.

Al ser China el principal socio comercial de Estados Unidos, las repercusiones de que esta guerra comercial siga pueden ser desastrosas. Para el presidente de Estaos Unidos, Donald Trump, las guerras comerciales son “buenas” y “fáciles de ganar”. Sin embargo la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, comenta que nadie gana en una guerra comercial, ya que se daña el crecimiento económico global. Además, quienes por lo general terminan pagando las consecuencias de una guerra comercial, son lo consumidores con los incrementos de los precios en los productos. Esperemos que este próximo 2 de marzo tengan un buen acuerdo China y Estados Unidos y así evitar mayor volatilidad en los mercados a nivel internacional. Te invito a que me escribas y me comentes a @daniDlosantos