Quienes me ayudaron no pidieron nada a cambio: Jesús Reyna

Por: Sayra Casillas/@SayraCasillas2

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El exgobernador del estado, Jesús Reyna García, aseguró que los actores públicos que incidieron en su excarcelación no le pidieron ni condicionaron a algo.

(Foto: Sayra Casillas)

El político michoacano obtuvo su libertad el 22 de diciembre de 2018, luego de que la entonces Procuraduría General de la República, ya en la administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador, se desistió de la acusación sobre presuntos vínculos de éste con el crimen organizado, acción penal ejercida en el 2014.

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En un momento de la conferencia de prensa que ofreció este miércoles en un espacio de expresión artística situado en el Centro Histórico de la ciudad, el exsecretario de Gobierno fue enfático en el sentido de que tal desistimiento no fue esencialmente una decisión política, sino un acto de justicia y en apego a derecho.

Sin embargo, reconoció en el nuevo gobierno federal el desinterés político de mantenerlo en prisión, a diferencia –dijo- de lo que sucedió cuando fue acusado por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, “de manera infame y sin fundamento”, y, “con perversidad política”.

Aclaró que, si bien le merece reconocimiento y agradecimiento el presidente de la República, López Obrador, no tiene con él compromiso alguno, pues nunca se le pidió ni condicionó a ello.

 

¿Quiénes le apoyaron?

Jesús Reyna habló de una serie de personajes que le brindaron apoyo en el lapso de los cuatro años con casi nueve meses que estuvo en prisión, primero en El Altiplano y después en Mil Cumbres.

Admitió que por gestiones de su hija Ruth (hoy fallecida), acompañada por Humberto Arroniz, el también exgobernador y fundador del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, intercedió ante la Secretaría de Gobernación para que fuera trasladado del Cefereso del Altiplano al Cereso Mil Cumbres, en Charo; proceso que –agregó- también facilitó el gobernador, Silvano Aureoles Conejo.

Retomó que, en su condición de senador de la República, el hoy alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, se entrevistó con el secretario de Gobernación por lo menos en tres ocasiones, “no tuvo la respuesta que quisiéramos, y solo en la última, una esperanza: de que era algo que tenía que arreglar, pero no lo arregló”.

Indicó que el mismo Raúl se entrevistó también con el encargado del despacho de la PGR en tres ocasiones, y en la última vez éste se comprometió a presentar conclusiones no acusatorias, “incluso autorizó a decírmelo, pero no cumplió. Mi hija Ruth sabía de la relación de amistad y fue quien buscó al senador Morón, con quien además coincidió trabajando en el Congreso estatal, le pidió su apoyo, lo tuvimos pleno e invariable, nuestro agradecimiento”.

A la lista sumó a Roberto Pantoja Arzola, actual delegado de Programas para el Desarrollo en Michoacán, al exgobernador Lázaro Cárdenas Batel, y, al actual fiscal general de la República, Alejando Gertz Manero.

“Reconozco la disposición de exgobernadores como Carlos Torres Manzo, Genovevo Figueroa Zamudio y Ausencio Chávez Hernández, quienes suscribieron un documento planteando lo injusto de mi caso y pidiendo mi libertad, el que no tuvo una efectiva respuesta de funcionarios gubernamentales, como tampoco de dirigentes del Partido Revolucionario Institucional”, añadió.

 «Jara humilló a mi equipo»

Mención aparte tuvieron sus familiares y colaboradores cercanos, sin dejar de exponer que sobre todo los últimos resintieron las consecuencias de su aprehensión y muchos de ellos fueron “injustamente despedidos por Salvador Jara Guerrero”, cuando estuvo al frente del Ejecutivo estatal.

“Todos humillados por su relación conmigo, menospreciados, todo sin razón válida. Su decisión de realizar acciones políticas para procurar mi libertad, fue persistente, pero también lo fue mi decisión de no hacerlo, pues estaba convencido de que no lograríamos nada, dada la personalidad de quienes dirigían el Ejecutivo Federal, si bien alguno nos mostró objetivamente su solidaridad”, precisó.

Compartió que los lazos con sus compañeros se fortalecieron y hoy les profesa mayor aprecio y respeto. “Varias personas me visitaron, con cariño, otros con agradecimiento, todos solidarios. Fue una larga etapa, efectiva para que mis amigos se revelaran”.  Entre ellos, destacó a Valentín Rodríguez Gutiérrez, a quien ya adoptó como miembro de su familia.

A su familia
“Mi familia es maravillosa, con su gran amor. Sea mi primer mención para mi hija Ruth, quien tenaz, decidida e incansable, luchó hasta el fin por mi libertad, hoy no la tengo, se le acabaron las fuerzas y se cansó de esperar; Alfredo de Jesús fue una agradable sorpresa por su compañía, sus comentarios, su plenitud; Liz, al igual, además de solidaria, su ternura, sus caricias; Elizabeth, su constancia, su entrega, su amor”, apuntó, con lágrimas en los ojos, con la voz entrecortada.

“Ellos pasaron conmigo las horas de mi prisión, aceptaron con humildad las condiciones de los centros de reclusión y de ser familiares de un preso. Y vivieron libres para sentir el desprecio de algunos, las caras hacia ningún lado de otros, las llamadas no recibidas, las peticiones no escuchadas, los rechazos continuados, solicitudes ignoradas. Para ellos mi amor y mi tiempo.   Mis hermanos estuvieron, están conmigo”, exclamó.

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