Michoacán, quinceañera
No faltó el tradicional vals, el brindis y la rebanada de pastel (Foto: RED 113)

Chilchota, Michoacán (MiMorelia.com).- Aquí en la Cañada de los Once Pueblos, se mantiene viva la tradición y su cultura; los usos y costumbres. Los jóvenes lucen con orgullo su indumentaria en las festividades del pueblo; jovencitas que bordan sus propios guanengos y delantales que usan acompañados de un colorido rebozo e Ahuiran o Angahuan.

En esta comunidad, recién se llevó a cabo la festividad por los 15 años de vida de la jovencita Dulce Candelaria Solís Secundino. Ella y sus ocho chambelanes, ataviados con su indumentaria tradicional.

La comunidad originaria de Zopoco, que en purhépecha es Tzapkio, lugar de gavilanes, pudo haber sido fundada allá por el año de 1450, por un grupo de personas que habían salido de Jicalán, hoy municipio de Uruapan. Dista cuatro kilómetros de Chilchota, la cabecera municipal.

Esta región es conocida como la Cañada de los Once Pueblos, la cual está entre los cerros Kuarhaani, Pieani y Siaaporhu, y forma parte de las cuatro zonas que conforman la Nación Purhépecha; las otras son del Lago de Pátzcuaro, Ciénega de Zacapu y la Meseta. Son las cuatro regiones representadas en los colores de la bandera purhépecha.

Pero bueno, regresando a la fiesta o kuínchekua, la quinceañera Dulce Candelaria, fue presentada primeramente en la iglesia de San Pedro, patrono del pueblo, de donde posteriormente caminó hasta su casa, acompañada de sus padres Marco Antonio Solís Alejo y Ma. Del Rosario Secundino Vicente, así como de sus padrinos Juan Carlos Gaspar Aguilar y Josefina Tomás Gaspar, al ritmo de las notas de música tradicional de la banda “Corona”.

Al llegar, un gran patio, solar y la calle, cubierto con lonas para mitigar el intenso sol del mediodía; mesas y sillas, ya estaban listas para recibir a la comitiva; varias mujeres se encargaban de atizar la leña de pino y encino en los fogones, donde sobre las parhanguas, están enormes cazuelas y ollas de barro con los alimentos, la comida tradicional que es patrimonio de la humanidad, y kurundas, que habrían de repartirse entre los asistentes.

(Foto: RED 113)
El abuelo paterno de la quinceañera, Joel Solís Gaspar y Sergio Solís Alejo, tío de la festejada, al pendiente de que todo estuviera en orden; recibían a los invitados y atendían a todo mundo. Amenizó durante la tarde, el Trío Tzapkio, con gran cantidad de pirekuas del lugar y la región.

Entre los regalos, la quinceañera recibió artículos para el hogar, de belleza, muebles de madera, artesanías y un metate de piedra, bueno, hasta un pato vivo, entre otros, muchos más. Gran parte del pueblo aquí se dio cita para acompañar a Dulce, convivir y disfrutar de la gran fiesta.

(Foto: RED 113)

La presentación con los chambelanes; los padrinos, prácticamente de todo. La mayoría de los presentes, principalmente las mujeres, lucieron sus atuendos con orgullo y altivez, Seguros de su raza indígena. Aquí aún conservan su lengua materna.

No faltó el tradicional vals, el brindis y la rebanada de pastel; ya entrada la tarde, la actuación musical del grupo Tierra Fría, del meritito San Isidro, municipio de Los Reyes, con música tradicional, pirekuas, sones y abajeños, que terminó hasta pasada la media noche. Una gran fiesta, con los usos y costumbres de una comunidad con cultura e identidad.

Por: RED 113/R