Falleció en 2010 a causa de una fibrosis pulmonar

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com/Alberto Nieto).- Coleccionista férreo, anecdotista implacable, cronista deslumbrante y rival constante de la escritura de novelas, Carlos Monsiváis cumple hoy seis años ya sin ver a su Distrito Federal convertido en la caótica Ciudad de México. No le tocó ver la caída de Mancera, ni el ascenso de Morena, aunque no era ilógico para él que esto pasara. No vio perder a la Selección en esa histórica masacre contra Chile de 7-0, ni tampoco conoció a alguien que supiera tanto de su ciudad como él.

Vocero de las minorías y padre de la crónica urbana, nadie en México ha podido robarle el trono del mejor narrador de la gran ciudad. Una boca de monstruo, decía él, sobre ese DF que vio crecer poco a poco hasta convertirse en la gran urbe llena de caos y estrés que es ahora. Quizá Juan Villoro será el responsable de ser el nuevo gran cronista de la Ciudad de México, pero siempre alegando la supremacía de «Monsi».

Estuvo presente esa triste tarde en Tlatelolco, amigo de María Félix y compañero de parrandas de la farándula mexicana, siempre gustaba de recibirlos en su casa para mostrarles lo mejor del cine de oro mexicano. Vivió quizá las décadas más interesantes del país. Le tocó narrar las grandes coyunturas y narrar ese México de danzón, cabaret y mariachis.

Monsiváis fue de los primeros intelectuales en México en escribir sobre la comunidad homosexual sin prejuicios y quizá también el gran narrador de la lucha libre. No soportaba al fútbol, nunca quiso escribir sobre ese tema. Cuando alguien le preguntó qué opinaba sobre los penales, se soltó hablando sobre los derechos humanos y los penales de máxima seguridad. Era obvio, el gran narrador no entendía nada sobre la pelota.

Murió el 19 de junio de 2010 a causa de una fibrosis pulmonar. No dejó esposa ni hijos, pero sí trece gatos huérfanos que llevan seis años sin su dueño.