Esta película mexicana logrará ser satanizada lo suficiente como para lograr buenos números de audiencia

Por: Alberto Saavedra/ @TWsaavedra

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La película “Tenemos la carne”, primera cinta de Emiliano Rocha, 25, fue anunciada como un festín de escenas sucias, sexuales y decadentes que habían molestado demasiado en otros festivales, al punto de hacer que la gente abandonara la sala.

El filme fue presentado por el vicepresidente del Festival Internacional de Cine de Morelia, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, con la amenaza visual de una obra que desataría en los espectadores algo similar a ver un accidente carretero con contenido explícito. Entre burlas que invitaban a consumir mariguana para disfrutar mejor la película y la presencia de “acarreados” por parte del director, inició el estreno en México de “Tenemos la carne”.

Este filme cuenta quizá con el protagónico más audaz y completo de un Noé Hernández (El Infierno, La Dictadura Perfecta, Miss Bala) que brilla sorpresivamente como un vagabundo lleno de ácido con un cuerpo de gimnasio.

La película gira sobre una idea básica: un hombre sumido en la soledad y la locura habita un piso de un edificio destrozado y ahí lleva una vida de alcohol casero, comida mediocre y drogas químicas.

De repente un joven y una mujer llegan a su territorio -se dicen hermanos- y se desata un caos sexual que raya en puntos clave como el incesto, el sexo explícito, la exposición visual de aparatos reproductores y felaciones en alta calidad.

La cinta tenía su antecedente, en el Festival de Cine de Sitges, en Cataluña, más de la mitad de las personas en la sala abandonaron la sala al ver “Tenemos la carne”. Lo que se llegó a presumir como una repulsión hacia el contenido visual de la película pudo ser, después de ver el filme, más bien una respuesta a la falta de coherencia en el guion y a la muy mala mezcla de sonido que hace que las escenas tengan demasiado ruido.

En el FICM sí hubo gente que abandonó la sala pero, al igual que con la polémica cinta francesa “Raw”, nadie salió asqueado, vomitando o con mareos. Los que se iban eran personas que no consideraban cine a lo que estaba pasando en las tripas del proyector.

Algo tenían de razón, “Tenemos la carne” es una ópera prima arriesgada, interesante y novata, pero también es un discurso de que en México, a los 25 años y con poco presupuesto, se puede lograr un cine con un discurso distinto al que se ha manejado en los últimos años.

Consciente de su fuerza, esta película mexicana logrará ser satanizada lo suficiente como para lograr buenos números de audiencia.